La celebración fue presidida por el obispo de Calama, Mons. Tomás Carrasco, quien invitó a los peregrinos a “revestirse de Cristo” y vivir la fe siguiendo el ejemplo de la Virgen María.
12 de julio de 2026
La Tirana

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La noche del domingo 12 de julio, en el Santuario de Nuestra Señora del Carmen de La Tirana, la Asociación María del Desierto El Loa, de Calama, celebró su Eucaristía en el marco de la Fiesta de Nuestra Señora del Carmen.
La Santa Misa fue presidida por monseñor Tomás Carrasco Cortés, obispo de Calama, concelebrada por el presbítero Néstor Veneros, vicario general de la Diócesis de Calama, y el presbítero Carlos, asesor de la asociación, junto a diáconos y fieles peregrinos provenientes de distintas ciudades del país.
En su homilía, el obispo saludó especialmente a los integrantes de la Asociación María del Desierto El Loa y a todos los peregrinos presentes, destacando la alegría de encontrarse a los pies de la Virgen del Carmen, “una madre que nos muestra el rostro de su Hijo y que nos enseña, desde la escuela de Nazaret, el camino para seguir a Cristo”.
Profundizando en la Palabra de Dios proclamada durante la celebración, Mons. Carrasco recordó que la mejor manera de honrar a la Virgen María es imitar su vida. “La mejor forma de honrar a nuestra Madre es vivir como ella vivió”, expresó, invitando a los bailarines y peregrinos a revestirse, no solo con sus coloridos trajes, sino también con los sentimientos de Cristo.
Inspirado en la carta de san Pablo, el pastor llamó a los fieles a “revestirse de compasión, humildad, mansedumbre, paciencia y amor”, señalando que esa es la vestimenta que verdaderamente identifica al discípulo del Señor. “Ese vestido no se ve, pero se descubre en la forma de vivir, en el servicio, en el perdón y en la fraternidad”, afirmó.
Asimismo, exhortó a los integrantes de las sociedades religiosas a no perder de vista el sentido profundo de la peregrinación, reservando siempre un espacio para la oración. “Que el deseo de bailar nunca les quite el tiempo para hablar con Dios. Deténganse también para hacer su Magníficat, para agradecer como lo hizo María”, señaló.
Dirigiéndose especialmente a los bailarines, recordó que el traje representa historia, tradición y promesa, pero insistió en que la verdadera belleza está en una vida revestida de Cristo. “No basta con vestir un hermoso traje; el verdadero bailarín de la Virgen debe vivir con humildad, honestidad, respeto, fraternidad y fe, dando testimonio en su familia, en el trabajo y en la sociedad”.
En la parte final de su reflexión, utilizando la imagen de un equipo deportivo, invitó a los presentes a permanecer unidos como Iglesia. “Pongámonos la camiseta de Cristo y juguemos como un solo equipo. Así podremos vencer todo aquello que quiera alejarnos del camino de la fe”, expresó.
Finalmente, recordó las palabras de Jesús sobre María: “Dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen”, animando a los peregrinos a hacer vida el ejemplo de la Madre del Señor y concluir cada jornada dando gloria a Dios.
Durante el ofertorio se presentó al altar un corazón de cobre, símbolo de la ciudad de Calama, conocida como la tierra del sol y del cobre. La ofrenda representó la unidad de la Asociación María del Desierto El Loa junto a sus bailes religiosos, poniendo a los pies de la Virgen la identidad, el trabajo y la fe de toda la comunidad.
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Fuente: Comunicaciones Diócesis de Iquique











