El padre Nelson Peña invitó a los fieles a seguir el ejemplo de disponibilidad y confianza de María y José, respondiendo con generosidad al llamado de Dios y renovando su compromiso de servicio durante la Fiesta de Nuestra Señora del Carmen de La Tirana.
13 de julio de 2026
La Tirana

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La mañana del lunes 13 de julio, en la Cruz del Calvario del poblado de La Tirana, la Asociación Virgen de La Tirana de Arica celebró su Eucaristía en el marco de la Fiesta de Nuestra Señora del Carmen. La celebración fue presidida por el padre Nelson Peña, asesor de la asociación, quien invitó a los fieles a seguir el ejemplo de fe, confianza y disponibilidad de María y José.
Durante su homilía, el sacerdote reflexionó sobre el Evangelio, destacando la respuesta generosa que ambos dieron al llamado de Dios. Señaló que María y José, personas sencillas elegidas por el Señor, se convierten en modelos de fe para todos los cristianos.
“María dice: ‘He aquí la sierva del Señor; hágase en mí según tu palabra’, mientras que José acoge la voz del ángel, recibe a María en su casa y la acompaña fielmente. Ellos nos ense ñan que Dios pone su mirada en los sencillos y sigue hablando a sus hijos, invitándonos a descubrir cuál es su voluntad para nuestra vida”, expresó.
El padre Nelson Peña exhortó a los peregrinos a preguntarse qué espera Dios de cada uno y a responder con generosidad, permitiendo que el Señor actúe en sus corazones para el bien de toda la comunidad.
Asimismo, recordó que durante la Fiesta de La Tirana la mirada de los fieles se dirige a la Virgen del Carmen, quien conduce siempre a Jesucristo. “Ella nos muestra lo esencial, que es Jesús. Él es el Dios con nosotros, quien camina en medio de su pueblo y permanece a nuestro lado en la alegría, en la dificultad, en la prueba y también frente a la muerte, prometiéndonos la esperanza de la vida eterna”, afirmó.
El sacerdote también hizo un llamado a convertirse en hombres y mujeres disponibles para servir en la familia, en la Iglesia y en la comunidad, llevando esperanza a quienes atraviesan el sufrimiento. “Hay tantas necesidades y se necesitan hombres y mujeres de Dios que acompañen a las personas y les recuerden que no están solas, porque el Señor permanece con nosotros para siempre”, señaló.
En el momento de las ofrendas, los integrantes de la asociación presentaron alimentos no perecibles como signo de solidaridad y compromiso con quienes más lo necesitan. Posteriormente fueron llevados al altar el pan y el vino, que serían consagrados como Cuerpo y Sangre de Cristo.
Antes de la bendición final, la comunidad elevó plegarias de acción de gracias por la Virgen del Carmen, por los frutos de la peregrinación y por las familias, encomendando sus vidas a la protección de la Madre del Carmelo y renovando su compromiso de vivir con generosidad el llamado del Señor.
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Fuente: Comunicaciones Diócesis de Iquique











