Las comunidades del mundo andino peregrinaron hasta el Santuario de Nuestra Señora del Carmen de La Tirana para celebrar su tradicional Eucaristía, donde renovaron su fe, agradecieron los dones de la creación y reafirmaron el compromiso de cuidar el agua, la tierra, las tradiciones y la vida comunitaria, siguiendo el llamado de Mons. Isauro Covili.
13 de julio de 2026
La Tirana

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La mañana del lunes 13 de julio, en el Santuario de Nuestra Señora del Carmen de La Tirana, las comunidades del mundo andino celebraron su tradicional Eucaristía, una expresión de fe que reunió a representantes de diversos pueblos del altiplano y las quebradas para agradecer al Señor y encomendar a la Virgen del Carmen la vida, las tradiciones y el futuro de sus comunidades.
La celebración comenzó en la Cruz del Calvario, donde las distintas delegaciones hicieron su ingreso. En este lugar se realizó la incensación de la cruz y el padre Eduardo Parraguez dio la bienvenida a los peregrinos, invitándolos a disponerse para vivir este momento de comunión en el Santuario de la Carmelita.
Posteriormente, las comunidades peregrinaron en procesión hasta el Santuario, donde se celebró la Santa Misa presidida por el obispo de la Diócesis de Iquique, hermano Isauro Covili Linfati, concelebrada por el padre Benito Tapia Espinoza, vicario general de la Diócesis; por el padre José Guadalupe y el padre Armando Vergara.
Al inicio de la Eucaristía, el obispo saludó a los presentes destacando el profundo significado de esta celebración para los pueblos andinos.
“Bienvenidos, queridos hermanos, a esta celebración eucarística donde la cultura y la experiencia religiosa de los pueblos se ofrecen y se presentan a María Santísima y al Señor Jesús, que habita cada pueblo, cada cultura y cada corazón. Hoy ofrecemos al Señor lo mejor de nuestra vida, de nuestras tradiciones y de nuestra tierra para renovar el camino de fe de cada uno de nosotros”, expresó.
Durante su homilía, Mons. Covili reflexionó sobre las lecturas del día, subrayando que la Palabra de Dios ha estado presente desde siempre en cada pueblo y cultura, acompañando la historia y las mejores tradiciones de las comunidades.
Tomando la imagen del profeta Isaías, comparó la acción de la Palabra con la lluvia que fecunda la tierra, señalando que, así como el agua permite la vida en los valles y quebradas, la Palabra de Dios sostiene, anima y transforma el corazón de las personas y de los pueblos.
Al profundizar en la parábola del sembrador proclamada en el Evangelio, explicó que Jesús utilizó una realidad conocida por los campesinos de Galilea, marcada por la pobreza y la escasa productividad de sus tierras, para anunciar una esperanza que supera toda expectativa.
El pastor diocesano relacionó esta enseñanza con la realidad del norte de Chile, destacando la importancia del agua para la vida de las comunidades andinas y haciendo un llamado a proteger este bien esencial.
“El día que no haya agua, los valles perderán su fecundidad. Lo mismo sucede en nuestra vida: si no hay agua, la semilla de Dios tampoco encontrará buena tierra para transformar nuestro corazón”, afirmó.
Asimismo, invitó a las comunidades a desarrollar una conciencia crítica frente a las amenazas que afectan el territorio, reflexionando sobre el cuidado del agua, la protección de la tierra y la responsabilidad compartida en la defensa de la vida de los pueblos.
En otro momento de su mensaje, Mons. Covili exhortó a preservar las expresiones espirituales propias del mundo andino, destacando especialmente el sentido religioso de la pawa o pago a la tierra.
“El rito de la paga no es simplemente una expresión cultural. Es un rito religioso de su pueblo, y son ustedes los primeros llamados a custodiar esas tradiciones que contienen la riqueza más profunda de su historia. Jesucristo no viene a destruirlas, sino a embellecerlas, custodiar y fecundar aquello que Dios ya había sembrado en sus pueblos”, señaló.
También llamó a valorar la sabiduría de los mayores, fortalecer la unidad de las comunidades y evitar divisiones que debilitan el testimonio cristiano.
“Cuiden la tierra, cuiden el agua, cuiden sus tradiciones, cuiden la fe en Jesucristo y cuiden su vida comunitaria. Que nadie les arrebate aquello que les da identidad y esperanza”, concluyó.
Durante la presentación de las ofrendas, Mons. Isauro Covili, junto a la hermana Sandra Morán, realizó una pawa a los pies del altar, como signo de gratitud a Dios por los frutos de la creación y de la vida de los pueblos andinos.
Posteriormente, se efectuó la bendición de los alféreces que tendrán la misión de preparar y animar la Eucaristía del Mundo Andino durante la Fiesta de La Tirana 2027.
La celebración concluyó con la presentación de la Cruz Andina y de las ofrendas llevadas por las distintas comunidades hasta los pies de la Virgen del Carmen, renovando así el compromiso de conservar la fe, la identidad y las tradiciones que han dado vida al mundo andino por generaciones.
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Fuente: Comunicaciones Diócesis de Iquique











