La celebración reunió a los integrantes del Movimiento de Cursillos de Cristiandad en una jornada de oración, reflexión sobre el fruto de la Palabra de Dios y adoración al Santísimo Sacramento en el templo antiguo de La Tirana.
12 de julio de 2026
La Tirana

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En la noche del domingo 12 de julio, en el templo antiguo del pueblo de La Tirana, el Movimiento de Cursillos de Cristiandad participó en una Eucaristía marcada por la oración, la reflexión sobre la Palabra de Dios y un profundo momento de adoración al Santísimo Sacramento, en el contexto de la Fiesta de Nuestra Señora del Carmen.
La celebración fue presidida por el presbítero Franklin Luza, acompañado por el diácono permanente Hugo Iriarte, reuniendo a integrantes del movimiento y peregrinos que llegaron para compartir este espacio de fe.
Durante su homilía, el padre Franklin centró su reflexión en la parábola del sembrador, destacando que el verdadero centro del Evangelio es el fruto que produce la Palabra de Dios en la vida de cada creyente.
“El corazón tiene que dar ciento, sesenta o treinta por uno, pero no puede quedarse sin fruto. La única manera de demostrar que hemos recibido la Palabra del Señor es cuando damos frutos, y esos frutos son los valores del Reino: el amor, la fraternidad, la capacidad de vencer nuestros orgullos y evitar las divisiones”, expresó.
Asimismo, invitó a los presentes a revisar cómo viven el Evangelio en la familia, el trabajo, el vecindario y dentro del propio movimiento, recordando que el testimonio cristiano debe manifestarse en las acciones cotidianas.
El sacerdote también hizo referencia a los desafíos del mundo actual, marcado por la violencia, las guerras, la inteligencia artificial y las redes sociales, señalando que, tal como ha insistido el Papa, es necesario volver al interior de cada persona para no perder la identidad cristiana. Finalmente, llamó a preguntarse qué tipo de tierra es cada creyente y si la Palabra de Dios está dando verdaderos frutos en su vida.
Tras la comunión, la comunidad vivió un momento de adoración al Santísimo Sacramento en un ambiente de profundo silencio y recogimiento. Posteriormente, se realizó una procesión con el Santísimo por el frontis del templo antiguo, concluyendo nuevamente en el interior del recinto con la bendición solemne, poniendo la jornada bajo la protección de la Virgen del Carmen.
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Fuente: Comunicaciones Diócesis de Iquique











