En la solemne Eucaristía del 16 de julio, la Iglesia de Iquique dio gracias por los cien años de la coronación de la Virgen del Carmen como Reina, Madre y Patrona de Chile. La celebración estuvo marcada por la tradicional bajada de la imagen, la bendición de las coronas ofrecidas por los bailes religiosos y un llamado a construir una sociedad más fraterna, acogedora y esperanzada.
16 de julio de 2026
La Tirana

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La mañana del jueves 16 de julio, la explanada del Santuario Nuestra Señora del Carmen de La Tirana volvió a convertirse en el corazón de la fe del norte de Chile con la celebración de la Solemne Eucaristía del Día de Fiesta en honor a la Virgen del Carmen, que este año conmemoró el centenario de su coronación como Reina, Madre y Patrona de Chile.
La celebración comenzó cerca de las 09:00 horas con la procesión de los ministros, quienes salieron desde la puerta lateral del santuario acompañados por la Banda del Ejército. Recorrieron la calle Obispado hasta llegar al altar dispuesto en la explanada, donde miles de peregrinos, bailarines y devotos aguardaban el inicio de la Santa Misa.
Uno de los momentos más esperados fue el tradicional descendimiento de la sagrada imagen de la Virgen del Carmen. Mientras la Banda del Ejército interpretaba el Himno Nacional, se realizó el lanzamiento de las cintas desde la imagen hacia el pueblo, gesto que simboliza la cercanía maternal de María con sus hijos y que dio paso al descenso de la imagen para acompañar espiritualmente la celebración.
La Eucaristía fue presidida por el obispo de la Diócesis de Iquique, hermano Isauro Covili Linfati, junto al vicario general, padre Benito Tapia Espinoza, y el rector del Santuario, padre Eduardo Parraguez Fernández.
Al iniciar su homilía, el obispo saludó a las autoridades civiles, militares y de orden, junto a los miles de peregrinos y devotos presentes, destacando el significado histórico de esta celebración.
“Hoy estamos de fiesta. Nuestra Madre, a la que con cariño llamamos la Carmelita, la Chinita, nos reúne y nos abraza con su ternura en este lugar santo. Hoy, al cumplirse cien años de su coronación como Reina, Madre y Patrona de Chile, nuestros corazones se elevan en acción de gracias a Dios”, expresó.
El pastor diocesano recordó que este centenario no representa solamente el recuerdo de un acontecimiento histórico, sino la certeza de que la Virgen continúa acompañando al pueblo chileno en los momentos de alegría y también en las dificultades, animando siempre la esperanza puesta en Jesucristo.
Reflexionando sobre el Evangelio de la Anunciación, invitó a contemplar el “sí” de María como un modelo de fe para todos los bautizados, destacando que Dios sigue haciéndose presente en los lugares sencillos, en las periferias y en quienes, con humildad, permanecen abiertos a su voluntad.
Durante su predicación, el obispo también abordó diversas realidades que interpelan a la sociedad chilena, invitando a mirar la vida desde el Evangelio y la dignidad de toda persona.
Entre los desafíos mencionó la desigualdad social, las dificultades en salud, educación y empleo digno, la crisis de seguridad, el cuidado de la creación y las tensiones entre chilenos y migrantes, recordando que “todos somos hermanos, hijos de un mismo Dios”.
Asimismo, hizo referencia a las enseñanzas del Papa León XIV sobre la inteligencia artificial, señalando que, si bien constituye una herramienta valiosa, su uso inadecuado puede amenazar la dignidad humana cuando reduce a las personas a simples datos o componentes técnicos.
En ese contexto, llamó a construir una sociedad inspirada en cuatro verbos: acoger, proteger, promover e integrar, especialmente a quienes viven situaciones de mayor vulnerabilidad.
Finalmente, invitó a todos los peregrinos a ser discípulos misioneros, cultivar una profunda vida de oración, fortalecer la comunión eclesial y asumir una verdadera conversión ecológica que cuide la creación como don de Dios.
En el momento de las ofrendas participaron niños pertenecientes a los bailes religiosos junto a otros pequeños, quienes presentaron el pan y el vino para la Eucaristía. A ellos se sumaron flores, frutas y dulces típicos de la zona, signos del trabajo, la cultura y la gratitud del pueblo del norte ofrecidos al Señor por intercesión de la Virgen del Carmen.
Tras la comunión se vivió otro de los momentos más significativos de la jornada.
Los once caporales mayores de las asociaciones de la Federación de Bailes Religiosos de La Tirana ingresaron por el centro de la explanada portando el anda con las coronas que serían ofrecidas a la Virgen Peregrina como homenaje de todos los bailarines en el año del centenario de su coronación.
Las once cintas que pendían del anda eran sostenidas por los caporales mayores, mientras representantes de los bailes religiosos presentaban las coronas ante el altar.
El obispo bendijo las coronas con agua bendita y las entregó a las camareras encargadas de realizar el cambio. Posteriormente incensó la imagen de la Virgen y los centinelas elevaron el anda para que todo el pueblo pudiera venerarla en un ambiente de profundo recogimiento y emoción.
Antes de concluir la celebración, el obispo impartió la Bendición Apostólica concedida por el Santo Padre, el Papa León XIV, como un don especial para todos quienes participaron en esta solemne jornada dedicada a la Patrona y Reina de Chile.
Finalizada la Santa Misa, la imagen de la Virgen del Carmen salió hacia la explanada para encontrarse con los miles de fieles congregados. Posteriormente regresó al Santuario por una de sus puertas laterales, preparándose para la tradicional procesión de la tarde, en donde los peregrinos, una vez más, proclamarán con alegría y esperanza: ¡Viva la Virgen del Carmen!
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Fuente: Comunicaciones Diócesis de Iquique











