La comunidad se reunió en el marco de la Fiesta de Nuestra Señora del Carmen para participar en una Eucaristía presidida por el padre Wladimir Rojas Aracena, quien exhortó a los fieles a vivir el Evangelio con humildad, paciencia y amor, acogiendo la Palabra de Dios como guía para la vida cotidiana.
14 de julio de 2026
La Tirana

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En la noche del 14 de julio, en la Cruz del Calvario del poblado de La Tirana, la Asociación Pedro de Valdivia celebró su Eucaristía en el marco de la Fiesta de Nuestra Señora del Carmen, reuniéndose en oración para renovar su compromiso de fe y servicio a la Virgen del Carmen.
La Santa Misa fue presidida por el padre Wladimir Rojas Aracena, quien invitó a los fieles a vivir el Evangelio desde la humildad, la paciencia y el amor, virtudes esenciales para el testimonio cristiano.
Durante su homilía, el sacerdote reflexionó sobre la enseñanza de san Pablo, recordando que el discípulo de Cristo está llamado a “revestirse” de sentimientos que reflejen la vida de Jesús. En ese contexto, señaló que la humildad muchas veces es mal comprendida en la sociedad actual.
“Ser humilde es vivir en la verdad, en la transparencia y en la mansedumbre. No significa dejar que pasen por encima de uno, sino tener la paciencia para actuar con sabiduría, una paciencia que muchas veces nos falta porque nos volvemos intolerantes”, expresó.
Al comentar el Evangelio del día, el padre Wladimir destacó el gesto de la mujer que, desde la multitud, reconoció en Jesús su bondad y santidad al exclamar: “¡Dichoso el vientre que te llevó!”. Explicó que el Señor respondió llevando esa bienaventuranza aún más lejos: “Más bien, dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen”, poniendo de relieve que la verdadera felicidad nace de acoger y vivir la voluntad del Padre.
El presbítero animó a los presentes a hacer de la Palabra de Dios una guía permanente para la vida cotidiana, especialmente en la familia y en las comunidades, cultivando el amor, la paz y la gratitud.
“Revístanse del amor, de la paz y sean agradecidos. Cada uno sabe qué es lo que tiene que cambiar. Si dejamos que estos sentimientos habiten en nosotros, también aprenderemos a reconocer en los demás sus cualidades y todo lo bueno que Dios ha puesto en cada persona”, concluyó.
La celebración permitió a los integrantes de la Asociación Pedro de Valdivia renovar su fe junto a la Virgen del Carmen, fortaleciendo el compromiso de vivir el Evangelio con humildad, fraternidad y esperanza durante todo el año.
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Fuente: Comunicaciones Diócesis de Iquique











