Cientos de bailarines de las 18 sociedades religiosas que integran la asociación participaron en la celebración eucarística en el Santuario de La Tirana. En la homilía, el padre Armando Vergara llamó a vivir una fe inclusiva, valorar las raíces de los bailes religiosos y renovar el compromiso con Cristo y la Virgen del Carmen, en el año del centenario de su proclamación como Patrona de Chile.
14 de julio de 2026
La Tirana

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La mañana del martes 14 de julio, en el Santuario Nuestra Señora del Carmen de La Tirana, la Asociación Norte Cardenal José María Caro de Iquique celebró su Eucaristía en el marco de la Fiesta de la Virgen del Carmen, congregando a cientos de bailarines pertenecientes a las 18 sociedades religiosas que integran la asociación.
La Santa Misa fue presidida por el padre Armando Vergara, acompañado por el diácono permanente Milton Jorquera, asesor de la asociación, e Ignacio Lizana. La celebración reunió a familias, dirigentes y fieles peregrinos que llegaron hasta el santuario para poner a los pies de la Madre del Carmen su vida, servicio y compromiso con la fe.
En su homilía, el padre Armando Vergara manifestó su alegría por regresar a celebrar junto a la asociación, recordando que hace diez años también tuvo la oportunidad de acompañarla. “Muy contento de estar aquí nuevamente. Hace justo diez años me tocó acompañar a mi asociación, porque yo soy de acá, del Baile Chino. Es muy lindo volver”, expresó.
El sacerdote compartió además una experiencia vivida durante la tradicional entrada de los diablos sueltos y figurines, destacando la participación de niños, jóvenes, adultos y adultos mayores, así como la incorporación de personas enfermas, usuarios de sillas de ruedas y personas con discapacidad visual. “Fue un signo muy hermoso de una Iglesia que acoge e integra a todos”, señaló.
Relacionando esta vivencia con el Evangelio del día, el padre Vergara recordó que Jesús no comienza su misión desde los poderosos, sino desde los más sencillos y pobres.
“La lógica de Jesús es exactamente al revés: partir desde abajo, desde la base, desde la pobreza, y desde ahí hacer grandes cosas. Él no excluye a nadie, pero nos exige compartir nuestros dones y no ser indiferentes frente a la injusticia, la marginalidad y el olvido de los más pobres”, afirmó.
Durante su reflexión también invitó a los bailarines a valorar el origen de los bailes religiosos, recordando sus profundas raíces en los pueblos originarios, especialmente en la cultura aymara, el legado del Baile Chino proveniente de Andacollo y la influencia histórica que dieron origen a las distintas expresiones de danza presentes hoy en la festividad.
Asimismo, destacó cómo, a lo largo del tiempo, las distintas corrientes culturales y migratorias fueron enriqueciendo la religiosidad popular, afirmando que también las nuevas comunidades migrantes podrán aportar en el futuro nuevas expresiones de fe.
“Lo que Jesús nos pide es que nunca olvidemos nuestras raíces. Vistamos con orgullo nuestro traje, porque detrás de él está toda nuestra cultura, nuestra tradición y nuestra devoción a Jesús, el Buen Pastor, y a la Virgen del Carmen, que este año conmemoramos en el centenario de su proclamación como Patrona de Chile”, concluyó.
Al finalizar la homilía, los presidentes de cada una de las 18 sociedades religiosas pasaron al presbiterio portando una vela encendida, renovando públicamente su fe como signo y testimonio de Cristo Resucitado.
Posteriormente, durante el saludo de la paz, los caporales de cada baile distribuyeron las tradicionales cintas a cada sociedad. Este significativo gesto recordó la presencia permanente de María Santísima en medio de su pueblo peregrino, simbolizando sus brazos maternales que unen y fortalecen la comunión de todos los bailarines con la Virgen del Carmen.
La celebración concluyó con la bendición final, renovando el compromiso de las sociedades religiosas de continuar viviendo su fe con humildad, fidelidad a sus raíces y un profundo amor a Cristo y a la Virgen del Carmen.
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Fuente: Comunicaciones Diócesis de Iquique











