En el marco de la Fiesta de Nuestra Señora del Carmen, los bailarines y devotos fueron llamados a fortalecer la unidad, la solidaridad y la vida fraterna, siguiendo el ejemplo de la Virgen María.
14 de julio de 2026
La Tirana

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La noche del lunes 14 de julio, en el Santuario de Nuestra Señora del Carmen de La Tirana, la Asociación Sur del Carmen celebró su Eucaristía, reuniendo a sus sociedades religiosas en un clima de profunda oración y gratitud, en el marco de la Fiesta de la Carmelita y del Año Jubilar por el Centenario de la Coronación de la Virgen del Carmen de La Tirana.
La Santa Misa fue presidida por el padre Sebastián Encalada Pizarro, asesor de la Asociación Sur del Carmen, acompañado por el diácono permanente Claudio Fuentealba.
En su homilía, el sacerdote dio la bienvenida a los presentes, destacando la alegría de llegar hasta la casa de la Madre del Carmen para renovar la fe y agradecer las maravillas que Dios ha realizado en la vida de cada uno.
“El Señor ha hecho obras grandes en nosotros; nos ha mirado con cariño y misericordia. Por eso hemos llegado hasta este lugar santo, porque hemos acogido su llamado junto a la Virgen, que siempre nos invita a escuchar la Palabra de Dios y a decirle sí al Señor”, expresó.
El presbítero recordó que la peregrinación al Santuario representa la meta espiritual de todo un año de preparación, pero también el punto de partida para vivir el Evangelio en la vida cotidiana.
Reflexionando sobre la primera lectura, invitó a los bailes religiosos a custodiar la unidad y la fraternidad como un verdadero testimonio de fe.
“Qué importante es que los bailes religiosos mantengan su unidad, que no solo se identifiquen por la danza y el canto, sino también por una vida fraterna, solidaria y profundamente unida al misterio de la Virgen”, señaló.
Asimismo, destacó que la historia de las sociedades religiosas ha sido sostenida por la fidelidad de generaciones de bailarines y devotos que han transmitido esta espiritualidad a lo largo del tiempo.
“Vamos haciendo historia, pero una historia que no solo queda escrita en un libro, sino que está marcada por la presencia y el sello de Dios. La danza religiosa es oración y nos conduce hasta Él”, afirmó.
En el contexto del Centenario de la Coronación de la Virgen del Carmen, el padre Sebastián recordó que el mayor regalo para María no es una corona material, sino la conversión del corazón.
“La corona más importante es la que hemos traído en nuestro corazón: el deseo de ser más solidarios, de ser más hermanos, de construir nuestras sociedades religiosas desde el diálogo y de parecernos cada día más a la Virgen. En su corazón todos tenemos cabida”, manifestó.
Finalmente, animó a los fieles a pedir la gracia de vivir con un corazón dócil, capaz de acoger la Palabra de Dios y hacerla vida mediante la fraternidad y el servicio cotidiano.
Durante la presentación de las ofrendas se ofrecieron alimentos como signo concreto de solidaridad y compromiso con quienes más lo necesitan. Este gesto expresó el deseo de las sociedades religiosas de hacer visible el Evangelio mediante la caridad, viviendo el llamado a ser auténticos hijos de Dios y devotos de la Virgen del Carmen.
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Fuente: Comunicaciones Diócesis de Iquique











