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"No dejemos de mirar a María": La Virgen del Carmen regresó a su camerín tras la Eucaristía y procesión

Con la celebración de la Eucaristía, la tradicional procesión y la subida de la sagrada imagen al camarín, miles de peregrinos vivieron una de las jornadas más significativas del cierre de la Fiesta de Nuestra Señora del Carmen de La Tirana 2026.

17 de julio de 2026

La Tirana

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La mañana del viernes 17 de julio, la comunidad creyente vivió uno de los momentos más emotivos de la festividad religiosa más grande del norte de Chile. En el Santuario Nuestra Señora del Carmen de La Tirana se celebró la Santa Eucaristía, seguida de la tradicional procesión de las imágenes de San José, Jesús Nazareno y la Virgen del Carmen, culminando con la subida de la Carmelita a su camerín.


La Eucaristía comenzó a las 09:00 horas y fue presidida por el obispo de la Diócesis de Iquique, hermano Isauro Covili Linfati, junto al rector del santuario, padre Eduardo Parraguez Fernández, y el padre Sebastián Encalada Pizarro.


Durante su homilía, el obispo invitó a los fieles a mirar con sinceridad la vida de las comunidades cristianas, recordando que los mayores desafíos muchas veces nacen al interior de ellas.


“Las amenazas más grandes de la vida de la comunidad están adentro y no afuera. La falta de paciencia, las incomprensiones, los egos, los afanes de poder, la falta de fe y de oración pueden debilitar nuestra vida comunitaria. Estamos llamados a cultivar siempre la unidad, la comunión y la armonía”, expresó.


Asimismo, destacó que toda comunidad cristiana está llamada a ser reflejo de Cristo y signo de salvación para el mundo.


Reflexionando sobre el Evangelio del día, monseñor Covili recordó las palabras de Jesús: “Vengan a mí los que están cansados y agobiados”, señalando que miles de peregrinos llegan hasta La Tirana llevando también el peso de sus propias historias.


“No venimos porque seamos perfectos; venimos porque nos sabemos necesitados del amor de Dios y de la ternura de la Madre. El Señor no viene a quitarnos los problemas, sino que nos da la fuerza necesaria para afrontarlos y crecer en medio de ellos”, afirmó.


Al concluir su predicación, llamó a fortalecer la vida de oración, el amor a la Iglesia y la formación permanente de los bautizados.


“Todo bautizado y bautizada tiene la misión de reflejar con su vida a Jesucristo y anunciar el Evangelio. Estos días de fiesta deben renovarnos en el amor a Dios, en el amor a los hermanos y en la compasión por quienes caminan cansados y agobiados por la vida”, señaló.


Finalizada la celebración, las imágenes de San José, Jesús Nazareno y la Virgen del Carmen salieron en procesión por las calles aledañas del santuario, acompañadas por bailes religiosos, peregrinos y fieles que, entre cantos, oraciones y pañuelos al viento, despidieron a la Carmelita en un ambiente de profunda fe y gratitud.


Cerca de las 14:00 horas, las imágenes regresaron al santuario para dar inicio a uno de los ritos más esperados y conmovedores de la festividad: la subida de la Virgen del Carmen a su camerín.


Antes del ascenso de la sagrada imagen, largas cintas fueron extendidas por todo el interior del templo y sostenidas por los peregrinos, formando un gran vínculo visible entre la Virgen y su pueblo, signo de unidad, comunión y cercanía de la Madre con sus hijos.


En un profundo momento de silencio y oración, el obispo dirigió unas palabras a la asamblea, invitando a contemplar el misterio vivido durante estos días.


“Es hermoso escuchar este silencio. Ante la Madre, los hijos guardan silencio para escucharla. No es un silencio vacío, sino el diálogo más profundo que la criatura establece con Dios y con María”, expresó.


Monseñor Covili recordó que la Iglesia es un pueblo organizado, con una historia y una sabiduría que deben transmitirse de generación en generación.


“El pueblo de Dios tiene una sabiduría ancestral que hemos recibido y que debemos entregar a las nuevas generaciones. También tiene un destino común: el cielo. Somos peregrinos que caminamos hacia la vida eterna”, afirmó.


Refiriéndose a las cintas que unían a todos los presentes, añadió: “Estas cintas nos unen a todos. Y si fueran más largas, podrían abrazar a todos los pueblos de la tierra y especialmente a los más pobres, porque el Dios cristiano reconoce la humildad y la pequeñez.”


Finalmente, recordó una expresión del Papa León XIV, invitando a todos a vivir un camino permanente de conversión.


“Dios te quiere y te ama como eres, pero te quiere mejor. Los hijos de Dios y los hijos de María nunca pueden tener el corazón cerrado; el Espíritu Santo impulsa siempre a la Iglesia a abrirse para anunciar el Evangelio.”


Tras impartir la bendición final, comenzó la subida de la imagen de la Virgen del Carmen a su camarín, en medio de un profundo silencio, lágrimas, aplausos y oraciones de peregrinos, servidores y bailarines.


Con este gesto, la Iglesia inició los ritos finales de la Fiesta de Nuestra Señora del Carmen de La Tirana 2026, llevando en el corazón la esperanza renovada de reencontrarse nuevamente junto a la Madre del Carmen.


Galería de fotos:


Fuente: Comunicaciones Diócesis de Iquique

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