Cientos de peregrinos y fieles participaron de la celebración presidida por el obispo de Iquique, monseñor Isauro Covili, quienes encomendaron a Dios a sus seres queridos fallecidos y fueron invitados a vivir desde la fe en Cristo resucitado, confiando en que “la muerte no tiene la última palabra en nuestra vida”.
11 de agosto de 2026
Tarapacá

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La mañana del martes 11 de agosto, en el Santuario de San Lorenzo de Tarapacá, se celebró la Eucaristía por los difuntos, instancia en la que cientos de peregrinos y fieles elevaron sus oraciones por familiares y seres queridos que han partido a la casa del Padre.
La celebración comenzó con la lectura de los nombres de los difuntos. Durante este momento de oración, el catafalco fue incensado periódicamente y asperjado con agua bendita, como signo de respeto, memoria y esperanza en la resurrección.
La Santa Misa fue presidida por el hermano Isauro Covili Linfati, obispo de la Diócesis de Iquique, y concelebrada por el padre Benito Tapia Espinoza, rector del santuario; el padre José Rodríguez y el padre Wilson Cuello.
En su homilía, el obispo Isauro Covili invitó a los presentes a vivir esta celebración desde una “memoria cariñosa” de quienes han partido, pero también desde la esperanza que nace de la fe en Cristo resucitado.
“Que esta celebración eucarística, como todas, pero especialmente esta, sea memoria cariñosa de nuestros seres queridos”, señaló.
A partir de las lecturas proclamadas, el obispo recordó que quienes han conocido a Jesús y han recibido el bautismo están llamados a orientar su vida hacia las cosas del cielo. “Aquel que ha conocido a Jesús no puede seguir viviendo solamente en la temporalidad”, afirmó, destacando que el bautizado, al convertirse en hijo de Dios, ve transformado su horizonte hacia la salvación y la vida eterna.
El pastor diocesano subrayó que Dios creó al ser humano para la vida y no para la muerte, y que esta verdad debe iluminar las decisiones, pensamientos y acciones cotidianas.
Asimismo, profundizó en el Evangelio del Pan de Vida, destacando que creer en Jesús significa participar de su vida resucitada y confiar en su promesa: “Yo lo resucitaré en el último día”.
En este sentido, afirmó que “la muerte no tiene la última palabra en nuestra vida”, sino que la última palabra corresponde a la vida abundante, resucitada y gloriosa que Dios ofrece en Jesucristo.
El obispo invitó a los peregrinos a no dejar que las dificultades, enfermedades y problemas tengan la última palabra en sus vidas, sino a caminar siempre sostenidos por la esperanza cristiana.
“Que este horizonte de eternidad y de vida resucitada ilumine siempre nuestro caminar”, expresó.
Finalmente, monseñor Covili llamó a los fieles a comprender que la esperanza del cielo no significa vivir de cualquier manera en el presente, sino procurar que la vida cotidiana sea coherente con la voluntad de Dios.
“Tenemos que vivir según la voluntad de Dios y el cielo nos vendrá como regalo del Señor”, señaló, invitando a los presentes a vivir “más de cara al Señor, de la mano de Jesús y en este horizonte de eternidad”.
Al concluir su reflexión, el obispo pidió que esta celebración permitiera renovar la esperanza de todos los peregrinos y encomendar especialmente a Dios a cada uno de los difuntos cuyos nombres fueron proclamados durante la Eucaristía.
La celebración culminó con la presentación de los dones de pan y vino, ofrecidos junto con la vida y memoria de todos los hermanos y hermanas fallecidos, confiándolos a la misericordia y amor de Dios.
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Fuente: Comunicaciones San Lorenzo de Tarapacá











