La Eucaristía fue presidida por el obispo de Iquique, hermano Isauro Covili Linfati, quien invitó a los confirmados a continuar su formación cristiana, reconocer la dignidad de cada persona y anunciar a Jesucristo en la vida cotidiana.
18 de octubre de 2026
Iquique

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La noche del domingo 18 de octubre, en el templo parroquial Santa Rita de Casia de Iquique, más de 30 personas recibieron el sacramento de la Confirmación. La Eucaristía fue presidida por el hermano Isauro Covili Linfati, obispo de la Diócesis de Iquique, y concelebrada por el padre Carlos Hernández, párroco.
Durante su homilía, el pastor diocesano destacó que la vida cristiana es un proceso permanente de crecimiento y maduración, que no concluye con la recepción de un sacramento. Explicó que las preguntas, las dudas y las crisis pueden convertirse en oportunidades para profundizar la fe, dialogar y confrontar la propia vida con el Evangelio. Asimismo, animó a los confirmandos a continuar su formación, cultivar la oración y participar en la comunidad eclesial.
El obispo recordó que el Espíritu Santo, recibido ya en el Bautismo, fortalece a los creyentes en la Confirmación para asumir con mayor compromiso su vocación misionera. A partir de la experiencia de los apóstoles, impulsados a anunciar a Cristo resucitado, invitó a quienes recibían el sacramento a disponerse con generosidad al envío del Señor y a compartir su fe allí donde transcurre su vida.
Al profundizar en el pasaje evangélico sobre dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios, el hermano Isauro subrayó que cada persona ha sido creada a imagen y semejanza de Dios. Esta condición, señaló, otorga una dignidad que ningún poder humano puede arrebatar y compromete a los discípulos de Jesús a reconocer y respetar esa misma dignidad en los demás.
En este sentido, llamó a construir relaciones marcadas por la fraternidad, la compasión y el servicio, superando las actitudes de manipulación y dominio. Destacó que el otro es alguien con quien caminar y compartir la vida, reconociendo la imagen de Dios presente en su corazón.
La celebración del sacramento comprende la renovación de las promesas bautismales y la profesión de fe, la imposición de las manos con la oración que invoca el don del Espíritu Santo y la unción con el santo crisma en la frente. Estos signos expresan el fortalecimiento de la vida bautismal y el compromiso de los confirmados de ser testigos de Cristo y participar en la misión de la Iglesia.
Finalmente, el obispo insistió en que la Confirmación impulsa a una misión que debe expresarse en la familia, el trabajo, los espacios de estudio y la comunidad. Exhortó a los más de 30 confirmados a seguir alimentando su fe en la Eucaristía y a permanecer unidos a la Iglesia, dando testimonio de Jesucristo con sus palabras y acciones.
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Fuente: Comunicaciones Diócesis de Iquique

