La celebración fue presidida por el obispo Isauro Covili, quien invitó a vivir una fe que se expresa en la cercanía, la misericordia y el acompañamiento a quienes sufren.
23 de octubre de 2026
Iquique

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La tarde del viernes 23 de octubre, en la parroquia San José de Iquique, se celebró una eucaristía con motivo de los 25 años del Instituto de las Pobres de Jesucristo, ocasión para agradecer su vocación y servicio en la Iglesia.
La santa misa fue presidida por el hermano Isauro Covili Linfati, obispo de la Diócesis de Iquique, y concelebrada por el padre Carlos Inarejo Lillo, con la asistencia del diácono Raúl Fernández. Participaron las hermanas Romana, Marieta y Paulina, integrantes del instituto.
Durante la homilía, el obispo reflexionó sobre la parábola del buen samaritano, invitando a pasar de la pregunta por quién es nuestro prójimo al compromiso de hacernos próximos a los demás. En este sentido, destacó que seguir a Jesús implica detenerse en el camino, reconocer el sufrimiento y asumir una actitud de cuidado hacia quienes necesitan compañía, consuelo y esperanza.
Asimismo, señaló que las ocupaciones, incluso aquellas vinculadas al servicio religioso, pueden convertirse en obstáculos cuando impiden dedicar tiempo a las personas. Por ello, llamó a expresar el rostro de una Iglesia samaritana, misericordiosa y compasiva, capaz de acompañar a quienes viven situaciones de vulnerabilidad o permanecen al margen de la sociedad.
El pastor diocesano también recordó que todos necesitamos experimentar la cercanía de otros. Desde esta perspectiva, invitó a reconocer tanto a las personas que hemos acompañado como a quienes se han hecho próximos a nosotros en momentos de dificultad, haciendo visible el amor de Dios en la vida cotidiana.
En relación con la misión de las hermanas, valoró el acompañamiento a personas que atraviesan situaciones de sufrimiento y fragilidad. Destacó que este servicio contribuye a que puedan reconocerse en su dignidad, reencontrarse con su historia y avanzar en un camino de recuperación y esperanza, siguiendo el ejemplo de Jesús, que se acerca, cuida y levanta.
Finalmente, el obispo expresó sus buenos deseos a la hermana Marieta ante la próxima etapa de su misión en otras tierras y manifestó su anhelo de que nuevas hermanas puedan fortalecer la comunidad. También alentó a la oración por las vocaciones y por la continuidad de la vida comunitaria y apostólica del instituto.
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Fuente: Comunicaciones Diócesis de Iquique

