La celebración fue presidida por el hermano Isauro Covili Linfati, obispo de la Diócesis de Iquique, y contó con la organización de la Pastoral Andina de Alto Hospicio.
18 de octubre de 2026
Alto Hospicio

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El domingo 18 de octubre se celebró una Eucaristía en honor a Santa Laura Montoya Upegui, presidida por el hermano Isauro Covili Linfati, obispo de la Diócesis de Iquique. La pastoral andina organizó esta celebración, que reunió a los fieles para dar gracias por el testimonio de la santa y su entrega misionera al servicio de los pueblos indígenas.
La celebración incorporó diversas expresiones de la espiritualidad y las tradiciones de los pueblos originarios. En los ritos iniciales se honró a la Santa Cruz, engalanada con flores, presentando a Dios las intenciones de las comunidades y pidiendo su bendición para sus habitantes, tierras, aguas y cerros. Asimismo, se presentaron las banderas de los pueblos Quechua, Aymara, Mapuche y Diaguita, como signo de su riqueza cultural y de su caminar en la fe.
Durante la liturgia se recordó a Santa Laura como una mujer profundamente enamorada de Dios, cuya vida de oración sostuvo su misión evangelizadora. A través de las moniciones y de un texto de su autobiografía, se destacó su pedagogía del amor, su perseverancia ante las dificultades y su preocupación por llevar el Evangelio a los pueblos indígenas, reconociendo su dignidad y acompañando sus necesidades.
En la oración de los fieles se pidió por una Iglesia que continúe abriendo espacios de acogida y respeto a todos los pueblos, caminando en sinodalidad. También se elevó una plegaria por la transmisión de la fe y las tradiciones a las nuevas generaciones, el cuidado de la creación, los enfermos y quienes los acompañan. De manera especial, se oró por Katherine Bacian Herrera y su familia, quienes asumieron el servicio de alféreces de la festividad, y por las Misioneras de María Inmaculada y Santa Catalina de Sena y la familia Laurita.
La presentación de las ofrendas incluyó el rito de la Pawa, como expresión de gratitud a Dios desde la espiritualidad andina. También se presentó un aguayo o lliclla, tejido tradicional que evocó la vida de las familias, el legado de los abuelos y los anhelos de las comunidades. Junto al pan y el vino, estos signos expresaron el agradecimiento por los dones recibidos y el compromiso de vivir la fe en comunidad.
Al finalizar, se agradeció el servicio de los alféreces y su familia. La celebración invitó a seguir el ejemplo de Santa Laura Montoya, anunciando con alegría el Evangelio y sirviendo con amor a los hermanos, especialmente a los más necesitados.
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Fuente: Comunicaciones Diócesis de Iquique

