Con una multitudinaria participación de fieles, especialmente de la comunidad peruana residente en la ciudad, durante la mañana del domingo 18 de octubre se celebró la Eucaristía en honor al Señor de los Milagros, en el templo catedral de Iquique, dando inicio a una jornada marcada por la fe, la tradición y la devoción popular.
18 de octubre de 2026
Iquique

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La celebración eucarística fue presidida por el hermano Isauro Covili Linfati, obispo de la Diócesis de Iquique, y concelebrada por el padre Vicente Tají, acompañados por los diáconos permanentes Milton Jorquera y Claudio Fuentealba. En un ambiente de profunda oración y recogimiento, los fieles se reunieron para renovar su fe y expresar su devoción al Señor de los Milagros, una de las manifestaciones religiosas más significativas del pueblo peruano.
Durante su homilía, el obispo Isauro Covili reflexionó sobre el significado del mes de octubre, conocido tradicionalmente como el mes morado, destacando que esta celebración invita a los creyentes a vivir un permanente camino de conversión, oración y encuentro con el Señor.
En su reflexión, el pastor diocesano profundizó en el Evangelio, recordando las palabras de Jesús: «Den al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios». A partir de este pasaje, destacó que cada persona lleva impresa la imagen de Dios, una dignidad que nadie puede arrebatar y que debe ser reconocida, respetada y protegida.
En este sentido, el obispo invitó a los presentes a reconocer el valor sagrado de la vida humana, promoviendo relaciones basadas en el respeto, el cuidado mutuo y el servicio a los demás. Asimismo, señaló que la fe debe traducirse en acciones concretas de amor y solidaridad, especialmente hacia quienes atraviesan situaciones de sufrimiento y dificultad.
Al referirse a la devoción al Señor de los Milagros, el hermano Isauro recordó la profunda historia de esta imagen venerada por generaciones de fieles peruanos, destacando cómo ha permanecido como un signo de esperanza y fortaleza frente a las adversidades. En particular, evocó los terremotos que afectaron a Lima durante el siglo XVII, cuando, en medio de la destrucción, la imagen del Cristo Moreno permaneció en pie, convirtiéndose en un símbolo de fe y reconstrucción para el pueblo.
De esta manera, destacó que la devoción al Señor de los Milagros trasciende las fronteras del Perú, acompañando a sus fieles en distintos lugares del mundo y manteniendo viva su identidad religiosa y cultural.
Asimismo, el obispo recordó que la verdadera devoción no puede separarse de la vida comunitaria y del compromiso cristiano, invitando a los presentes a fortalecer su fe mediante la oración, la participación en la Iglesia y el servicio fraterno.
En la parte final de su homilía, el pastor diocesano animó a los fieles a vivir la procesión como una oportunidad para alabar y bendecir a Dios, pero también para renovar el compromiso de cuidar a los hermanos y transmitir esperanza a quienes más lo necesitan.
En este contexto, destacó que el Señor de los Milagros es signo de restauración y esperanza, especialmente para quienes se sienten abatidos por las dificultades de la vida, expresando su deseo de que todas las personas que contemplen la sagrada imagen durante su recorrido por las calles de Iquique puedan recuperar la esperanza y experimentar la cercanía de Dios.
Finalizada la celebración eucarística, los fieles se congregaron en el frontis del templo catedral, donde se realizaron presentaciones de bailes típicos, manifestando la riqueza cultural y religiosa de la comunidad peruana y su profunda devoción al Señor de los Milagros.
Posteriormente, se dio inicio a la tradicional procesión, que durante varias horas recorrerá las calles de Iquique, acompañada por numerosos devotos que expresan públicamente su fe mediante la oración, los cantos y las distintas manifestaciones de religiosidad popular.
Esta celebración constituye un importante espacio de encuentro, fraternidad y comunión entre la comunidad peruana y la Iglesia diocesana, fortaleciendo los lazos de fe y manteniendo viva una tradición que, generación tras generación, continúa convocando a los creyentes en torno al Cristo Moreno.
De esta manera, la Diócesis de Iquique se une a la alegría y devoción de los fieles del Señor de los Milagros, renovando la invitación a caminar juntos como Iglesia, dando testimonio del amor de Dios y llevando esperanza a quienes más lo necesitan.
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Fuente: Comunicaciones Diócesis de Iquique

