Durante la tarde del miércoles 14 de octubre, docentes de distintos establecimientos educacionales católicos de la Diócesis de Iquique se congregaron en el templo catedral para participar de una Eucaristía de acción de gracias por su vocación y servicio a la educación, en el marco de la celebración del Día del Profesor.
14 de octubre de 2026
Iquique

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La celebración fue presidida por el hermano Isauro Covili Linfati, obispo de la Diócesis de Iquique, y concelebrada por los padres Wilson Cuello y Carlos Inarejo, acompañados por los diáconos permanentes Andrés Lobos y Sergio Fernández. La Eucaristía contó con una gran presencia de profesores y profesoras de colegios católicos, quienes se reunieron en un ambiente de fe, oración y gratitud por la misión educativa que desarrollan diariamente.
Durante su homilía, el obispo Isauro Covili invitó a los docentes a renovar constantemente su vocación, reconociendo en Jesucristo el modelo de maestro que enseña, acompaña y transforma la vida de las personas. En este sentido, destacó la importancia de contemplar a Jesús y aprender de su pedagogía, caracterizada por la cercanía, la misericordia y la capacidad de despertar el asombro.
Asimismo, el pastor diocesano señaló que la labor educativa no debe limitarse únicamente a la transmisión de conocimientos, sino que debe contribuir a la formación integral de los estudiantes, ayudándolos a descubrir sus capacidades, desarrollar su interioridad y crecer en libertad.
Reflexionando sobre la carta de san Pablo a los Gálatas, el obispo profundizó en la importancia de educar desde los valores del Espíritu, promoviendo la bondad, el amor, la alegría y la libertad. En este contexto, invitó a los profesores a preguntarse cuánto contribuyen los procesos educativos al crecimiento personal de los estudiantes y a su capacidad de asumir responsablemente sus propias vidas.
De igual manera, destacó que tanto docentes como estudiantes se encuentran en un permanente camino de aprendizaje y transformación, recordando que ninguna persona termina de formarse mientras vive. Por ello, animó a los educadores a mantener viva la capacidad de maravillarse, descubrir nuevas metodologías y reconocer las potencialidades que Dios ha puesto en cada persona.
En otro momento de su reflexión, el hermano Isauro hizo un llamado a ejercer la enseñanza con paciencia, especialmente frente a aquellos estudiantes que, pese a sus esfuerzos, presentan dificultades en sus procesos de aprendizaje. Enfatizó la necesidad de acompañarlos con comprensión, evitando juicios apresurados y reconociendo los distintos ritmos y capacidades de cada alumno.
Finalmente, el obispo invitó a los profesores y profesoras a continuar desarrollando su misión educativa con esperanza, compromiso y espíritu de servicio, dejándose formar cada día por Jesucristo, el verdadero Maestro, y siendo instrumentos de su amor y misericordia en las comunidades educativas.
La celebración eucarística fue una oportunidad para agradecer a Dios por la vida, trayectoria y entrega de quienes han dedicado su vocación a la enseñanza, renovando el compromiso de los establecimientos educacionales católicos de formar personas desde los valores del Evangelio y contribuir a la construcción de una sociedad más humana, fraterna y solidaria.
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Fuente: Comunicaciones Diócesis de Iquique

