Multitudinaria procesión y Eucaristía marcaron el arribo de la imagen del santo patrono, donada desde Italia, en un momento de profunda emoción para la comunidad parroquial.
19 de abril de 2026
Iquique

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La tarde del domingo 19 de abril, la parroquia San Antonio de Padua de Iquique vivió una jornada histórica al recibir con profunda emoción y alegría la imagen de su santo patrono, en medio de una masiva participación de fieles y devotos.
La venerada imagen, proveniente directamente desde Italia y donada por Vittorio Canessa Morales, arribó a la ciudad marcando un significativo hito para la comunidad.
La procesión se inició en la intersección de las calles Barros Arana y Zegers, desde donde cientos de fieles acompañaron con recogimiento el traslado de la imagen. Durante el recorrido, el baile religioso Gitanos de Jesús Nazareno se hizo presente con su canto y devoción, mientras se realizaban momentos de oración guiados por el párroco, padre Julio Campos. También acompañó la caminata el obispo de la Diócesis de Iquique.
Uno de los momentos más emotivos se vivió cuando la imagen ingresó al lugar donde anteriormente se emplazaba el templo parroquial, destruido tras el incendio ocurrido el 11 de octubre de 2024, despertando sentimientos de esperanza y renovación en la comunidad.
Posteriormente, se celebró la Eucaristía, presidida por el obispo de Iquique, hermano Isauro Covili Linfati, y concelebrada por el párroco padre Julio Campos junto al padre Ronal Aminga, además de la participación de sacerdotes y diáconos de la Diócesis.
En su homilía, el obispo invitó a los fieles a vivir una fe activa y misionera, recordando que la Iglesia está llamada a salir al encuentro de los demás: “Quienes sienten arder su corazón no pueden quedarse quietos. El anuncio del Resucitado se juega en la vida cotidiana, en la familia, en el trabajo y en el barrio”, señaló, animando a fortalecer la vida interior, la oración y la fraternidad como pilares de una auténtica vida cristiana.
Asimismo, hizo un llamado a no dejarse vencer por la indiferencia o la violencia, sino a construir una sociedad basada en la justicia, la verdad y la solidaridad, dejando espacio a la acción de Dios en la vida personal y comunitaria.
La celebración estuvo marcada por un ambiente de profunda alegría y comunión. Como es tradición en la festividad de San Antonio, se realizó la bendición y distribución del pan entre los asistentes, signo de caridad y fraternidad.
Antes de la bendición final, el padre Julio Campos expresó palabras de agradecimiento a todos quienes hicieron posible esta significativa celebración, destacando especialmente al donante de la imagen, a quien se le entregó un reconocimiento elaborado con madera del antiguo templo parroquial, como signo de memoria y gratitud.
De este modo, la comunidad de San Antonio de Padua inicia un nuevo capítulo en su historia, fortalecida en la fe y la esperanza, en torno a la presencia de su santo patrono.
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Fuente: Comunicaciones Diócesis de Iquique











