El obispo Isauro Covili presidió la Eucaristía de cierre, donde se bendijo el nuevo ambón y se consagró el altar, signos de renovación y esperanza para una comunidad que crece en fe, gratitud y servicio.
12 de octubre de 2025
Iquique

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Con una Eucaristía presidida por el hermano Isauro Covili Linfati, obispo de la Diócesis de Iquique, y concelebrada por el párroco padre Carlos Hernández, las comunidades de la Parroquia Santa Rita celebraron el cierre de su visita pastoral, el domingo 12 de octubre, en el templo parroquial.
Durante la celebración, se vivió un momento de emoción: la bendición del nuevo ambón y la consagración del nuevo altar parroquial, signos visibles del crecimiento y renovación espiritual de la comunidad.
Tras el canto del Gloria, el obispo bendijo el ambón, lugar desde donde se proclama la Palabra de Dios. Luego, después de la homilía, se entonaron las letanías de los santos, invocando su intercesión, y se realizó el rito de consagración del altar. El obispo ungió con el santo crisma las cuatro esquinas y el centro del altar, y luego colocó incienso sobre él, llenando el templo con el aroma del ofrecimiento espiritual del pueblo de Dios.
En su homilía, el obispo Covili reflexionó a partir del Evangelio del día, invitando a la comunidad a vivir una fe que no se quede en lo superficial, sino que conduzca al agradecimiento y a la compasión.
“El Evangelio nos muestra a un hombre que vuelve a Jesús para dar gracias. No era sólo un gesto de cortesía, sino una expresión profunda de fe. Volver a Jesús es reconocer que todo lo que somos y tenemos viene de Dios”, señaló.
El pastor diocesano explicó que la fe auténtica nos mueve a volver continuamente al Señor, no por obligación, sino como respuesta al amor y a la misericordia que Él nos tiene.
“El movimiento más original de Dios es su compasión. Es ese impulso amoroso que lo lleva a enviar a su Hijo. La Encarnación no nace de un error humano, sino del corazón misericordioso de Dios que desea acercarse, sanar y levantar a su pueblo”.
Monseñor Covili recordó también que la gratitud es parte esencial de la vida cristiana, porque “nada nos pertenece: ni la vida, ni la creación, ni los bienes materiales; todo es don de Dios”.
“Cuando agradecemos —añadió— reconocemos que somos criaturas amadas, sostenidas y acompañadas por la compasión divina. La vida de la Iglesia sólo tiene sentido cuando se vive desde ese agradecimiento constante”.
Finalmente, animó a la comunidad a seguir caminando con esperanza, escuchando la voz del Señor y discerniendo los caminos que Él indica para la parroquia.
“La esperanza no es una ilusión —afirmó—, es una actitud del corazón que nos impulsa a avanzar. Que esta parroquia siga creciendo en comunión, escuchando, sirviendo y agradeciendo, porque todo lo que tenemos proviene de Dios”.
La visita pastoral se desarrolló desde el viernes 10 hasta el domingo 12 de octubre, incluyendo encuentros con juntas de vecinos, comunidades, consejos pastorales y grupos parroquiales. El viernes, el obispo visitó la Junta de Vecinos Dolores y la Capilla Nuestra Señora de la Esperanza, donde presidió la Eucaristía y bendijo nuevas obras comunitarias.
El sábado, compartió con las comunidades del Centro Misionero Francisco Javier y la Capilla San Martín de Porres, donde celebró misa, sostuvo encuentros con grupos solidarios y jóvenes en proceso de confirmación.
El domingo, la comunidad se reunió en torno al altar renovado para dar gracias a Dios por estos días de gracia y encuentro.
Tras la misa, se realizó un almuerzo fraterno de clausura junto a representantes de los consejos parroquiales, cerrando así una visita marcada por la oración, el servicio y la comunión.
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Fuente: Comunicaciones Diócesis de Iquique














