En su Mensaje de Cuaresma 2026, el obispo de Iquique invita a sacerdotes, comunidades y fieles laicos a vivir este tiempo litúrgico como una oportunidad de conversión personal y comunitaria, fortaleciendo la oración, el ayuno, la reconciliación y la solidaridad cristiana.
18 de febrero de 2026
Iquique

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Con un llamado profundo a la conversión personal y comunitaria, el hermano Isauro Covili Linfati, obispo de la Diócesis de Iquique, compartió su Mensaje de Cuaresma 2026, bajo el lema bíblico: “Dice el Señor: vuelvan a mí de todo corazón” (Jl 2,12), dirigido a sacerdotes, diáconos, religiosas y religiosos, comunidades cristianas, bailes religiosos, organizaciones sociales y a todos los laicos de la Iglesia local.
En su mensaje, el obispo expresa el cariño pastoral que lo mueve a escribir a la Iglesia diocesana, recordando que el tiempo de Cuaresma se inicia con la celebración del Miércoles de Ceniza y culmina con el Domingo de Ramos de la Pasión del Señor. Este período, señala, es una oportunidad privilegiada para prepararse a vivir con intensidad los misterios de la Pascua, mediante la escucha de la Palabra de Dios, la conversión del corazón y la práctica concreta de la oración, el ayuno y la limosna.
El pastor diocesano invita a vivir la Cuaresma como un tiempo especial para volver a poner a Dios en el centro de la vida personal, comunitaria, eclesial y social, dejando que la Palabra de Dios y el clamor de quienes sufren modelen la vida y la mentalidad de los creyentes. En esta línea, subraya la importancia de una fe encarnada, capaz de mirar la realidad desde abajo, con misericordia y compasión, tal como lo recuerda el profeta Joel: “Desgarren su corazón y no sus vestiduras”.
Asimismo, el obispo destaca que este tiempo litúrgico debe ir más allá de las costumbres y ritos externos, para transformarse en un verdadero regreso al corazón, despertando preguntas profundas y conduciendo a una conversión auténtica de la mente y del corazón. En este contexto, enfatiza la dimensión sinodal de la Iglesia, llamada a renovarse constantemente, volviendo al amor primero y siendo fiel a la misión que el Señor le ha confiado.
Un aspecto central del mensaje es la invitación a redescubrir el sacramento de la reconciliación, muchas veces abandonado, como un camino concreto de encuentro con la misericordia de Dios. El obispo anima a los fieles a vivir este tiempo de gracia con un corazón contrito y arrepentido, confiando en que Dios es misericordioso, justo y liberador.
Finalmente, el mensaje concluye con una exhortación a vivir intensamente la solidaridad, especialmente a través de la campaña “Cuaresma de Fraternidad”, y a fortalecer la vida eucarística y comunitaria, dejando que la Palabra de Dios acompañe el camino de conversión. El obispo encomienda este tiempo cuaresmal a la Santísima Virgen María y a San Lorenzo, impartiendo su bendición a toda la comunidad diocesana.
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Fuente: Comunicaciones Diócesis de Iquique





