En el marco de la Jornada Mundial del Enfermo, la Eucaristía incluyó la Unción de los Enfermos y una profunda reflexión sobre la confianza en la voluntad de Dios, recordando que su gracia se manifiesta tanto en el milagro como en la fortaleza interior.
12 de febrero de 2026
Alto Hospicio

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La tarde del miércoles 11 de febrero, en el templo parroquial Doce Apóstoles, se celebró la Santa Misa en la fiesta de Nuestra Señora de Lourdes, uniéndonos a la Jornada Mundial del Enfermo y a la oración por todos los agentes de salud.
La Eucaristía fue presidida por el vicario parroquial, padre Roberto Palma, y concelebrada por el padre Gustavo Marrupe, quien compartió la homilía. En su reflexión, destacó que muchas veces nos acercamos a Dios buscando un milagro, especialmente de sanación, y que ello es legítimo y necesario. Sin embargo, subrayó que también estamos llamados a ampliar nuestro corazón para interceder por los demás, aprendiendo a confiar en la voluntad del Señor.
Asimismo, recordó que no siempre comprendemos los caminos de Dios: en ocasiones se conceden milagros visibles, y en otras, la gracia se manifiesta en la fortaleza interior para afrontar la prueba. Es precisamente en medio del dolor y la fragilidad donde el Señor se hace más cercano y nos invita a una fe más profunda.
Al finalizar la celebración, se impartió el sacramento de la Unción de los Enfermos, signo elocuente de consuelo, esperanza y fortaleza para quienes atraviesan momentos de enfermedad. Fue un instante particularmente conmovedor, en el que cada persona que recibió la unción pudo experimentar la ternura y la presencia viva de Dios, que acompaña y sostiene en medio de la fragilidad humana.
En este día especial, la comunidad encomendó a todos los enfermos a la intercesión de la Virgen de Lourdes, pidiendo por su salud, paz y renovada esperanza.
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Fuente: Comunicaciones Doce Apóstoles















