Con la participación del obispo y la comunidad, la tradicional festividad reunió a fieles en torno a la oración, la ritualidad ancestral y la vida fraterna, destacando la profunda devoción del pueblo y el testimonio de una fe vivida en comunidad.
1 de febrero de 2026
Apamilca

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Durante los días 1 y 2 de febrero, el pueblo de Apamilca vivió con profunda devoción la festividad en honor a la Virgen de la Candelaria.
En la fiesta estuvo presente el obispo de la Diócesis de Iquique, hermano Isauro Covili Linfati, acompañado por las hermanas redentoristas Marcela y Fani, quienes compartieron junto a los fieles los distintos momentos propios de esta tradicional celebración.
La comunidad participó en la entrada de cera y flores, la misa de vísperas y en toda la ritualidad que caracteriza a la fiesta de la Candelaria en Apamilca, destacándose la disposición, alegría y profunda devoción del pueblo para honrar a la Virgen. Un rol fundamental tuvieron los alférez, don Juan y doña Marina, junto a sus cuatro hijos, quienes asumieron con responsabilidad y fe la organización de las vísperas y del día central de la festividad, promoviendo una amplia participación de quienes se congregaron en el pueblo.
El día principal de la fiesta, el obispo sostuvo un encuentro con los alférez y animadores de las diversas comunidades cristianas de la parroquia de Camiña, instancia en la que pudo escucharles y animarles en su fe y en su vida comunitaria. Posteriormente, presidió la misa del día y acompañó la procesión junto a los santos patronos, culminando la jornada con un fraterno almuerzo comunitario.
Tanto en las vísperas como en la misa del día, el obispo resaltó la figura de Simeón y Ana, los ancianos del Evangelio que supieron reconocer y contemplar el rostro de Dios en el Niño Jesús, anunciándolo con alegría a todos. En su mensaje, motivó a la comunidad a aprender de estos “abuelos de la fe”, para que, con una fe profunda, cada persona pueda reconocer a Jesucristo, luz de las naciones, que viene a disipar las tinieblas del corazón humano y a conducir a los pueblos hacia Dios y la vida eterna.
La festividad de la Virgen de la Candelaria en Apamilca se vivió como una verdadera experiencia de fe, marcada por la fraternidad, el espíritu familiar y la alegría compartida de una comunidad que celebra unida a su Madre y Protectora.
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Fuente: Comunicaciones Diócesis de Iquique















