En una emotiva Eucaristía de Acción de Gracias, la comunidad diocesana se reunió para agradecer a Dios por los cuatro años de ministerio episcopal de su pastor, renovando el compromiso de caminar juntos en una Iglesia sinodal, misionera y fraterna.
18 de junio de 2026
Iquique

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La noche del jueves 18 de junio, la comunidad diocesana se congregó en la parroquia San Alberto Hurtado de Iquique para celebrar la Eucaristía de Acción de Gracias por el cuarto aniversario de la consagración episcopal de monseñor Isauro Covili Linfati, obispo de la Diócesis de Iquique.
La Santa Misa fue presidida por monseñor Covili y concelebrada por el padre Benito Tapia Espinoza, vicario general de la diócesis; el padre Javier Sáez Gallardo, vicario pastoral; junto a sacerdotes y diáconos diocesanos. El templo parroquial se vio colmado de fieles provenientes de diversas comunidades, quienes quisieron acompañar a su pastor en esta significativa celebración.
Al iniciar su reflexión, el obispo expresó su gratitud a Dios y al pueblo de Dios que peregrina en Tarapacá: “Hoy, con la presencia de todos ustedes y con profundo gozo estoy celebrando el cuarto aniversario de mi consagración episcopal. Doy gracias a Dios, porque con ustedes y con tantos hermanos más, voy aprendiendo a ser pastor de esta querida Diócesis de Iquique”.
Inspirado en el Evangelio del día y en la oración del Padre Nuestro, monseñor Covili invitó a la comunidad a renovar su espíritu de peregrinación y misión, destacando que la vida cristiana es un constante caminar hacia Dios y hacia los hermanos.
“Somos itinerantes”, señaló, explicando que la Iglesia está llamada a vivir siempre en movimiento, abierta a la acción del Espíritu Santo y dispuesta a anunciar el Evangelio en todos los ambientes.
Durante su homilía destacó el profundo sentido comunitario del Padre Nuestro, afirmando que esta oración nos aleja del individualismo y nos compromete activamente con la construcción de un mundo más justo, fraterno y solidario.
Asimismo, animó a la Iglesia diocesana a vivir una misión permanente: “Mis queridos hermanos y hermanas, los invito a permanecer en camino, en misión permanente, atreverse a ir a la otra orilla, inspirados por el Espíritu Santo”.
En un momento especialmente significativo de su homilía, el obispo compartió parte de su experiencia personal y vocacional, recordando los distintos lugares y servicios que ha debido asumir a lo largo de su vida religiosa y episcopal.
También agradeció a Dios por las personas que han marcado su camino y por las experiencias vividas en los últimos años, entre ellas las intervenciones médicas a las que fue sometido y la partida al encuentro del Señor de sus padres.
“Creo profundamente que Dios, a través de los demás, te forma y evangeliza”, expresó.
En una extensa profesión de fe personal, monseñor Covili compartió con los presentes el credo que inspira su ministerio episcopal, manifestando su amor por una Iglesia cercana, misionera y servidora.
Recordó con cariño la comunidad donde recibió el Bautismo, en la parroquia San Felipe Neri de Capitán Pastene, y manifestó su profundo afecto por la Iglesia de Iquique: “Amo a la Iglesia de Iquique en su diversidad de comunidades y expresiones religiosas, pero unidos en una misma fe”.
Asimismo, reafirmó su adhesión al espíritu del Concilio Vaticano II, al camino sinodal impulsado por la Iglesia y al magisterio del Papa Francisco y del Papa León XIV.
Hacia el final de su homilía, monseñor Covili compartió algunos de los sueños que alberga para la Iglesia.
“Yo pecador y obispo franciscano, me confieso ante ustedes de soñar con la Iglesia vestida solamente de Evangelio y sandalias”, señaló, describiendo una Iglesia misericordiosa, samaritana, centrada en Jesucristo y comprometida con la formación permanente de sus agentes pastorales.
También expresó su anhelo de una Iglesia donde el espíritu sinodal impregne toda la vida pastoral y donde niños, jóvenes, adultos y adultos mayores encuentren un lugar para crecer en la fe y en el servicio.
Finalmente, encomendó su ministerio episcopal a la protección de Nuestra Señora del Carmen de La Tirana y de San Lorenzo Mártir, pidiendo la gracia de continuar sirviendo al pueblo de Dios con fidelidad y esperanza.
Antes de la bendición final, el padre Benito Tapia agradeció al Señor por los cuatro años de servicio pastoral de monseñor Covili al frente de la diócesis, destacando la importancia de seguir caminando juntos como una Iglesia sinodal.
“Demos gracias a Dios por este pueblo creyente que se reúne para celebrar la vocación al servicio de la Iglesia y por estos cuatro años de ministerio de nuestro hermano Isauro en medio de nosotros”, expresó.
Por su parte, el padre Guillermo Fajardo, párroco de San Alberto Hurtado, agradeció a todas las personas y comunidades que colaboraron en la organización de la celebración, invitando posteriormente a los asistentes a participar de un compartir fraterno preparado por el Decanato Iquique Sur.
La celebración concluyó en un ambiente de alegría y comunión, dando gracias a Dios por el ministerio episcopal de monseñor Isauro Covili y renovando el compromiso de seguir construyendo una Iglesia misionera, fraterna y al servicio del Reino de Dios.
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Fuente: Comunicaciones Diócesis de Iquique











