Durante la celebración de la solemnidad de San Antonio de Padua, monseñor Isauro Covili destacó el ejemplo del santo como hombre de oración, enamorado de las Sagradas Escrituras y comprometido con los más necesitados, llamando a los fieles a fortalecer su vida espiritual y a construir comunidades unidas en la fraternidad y el servicio.
14 de junio de 2026
Iquique

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La noche del sábado 13 de junio, la comunidad de la Parroquia San Antonio de Padua celebró con alegría y profunda devoción la solemnidad de su santo patrono, reuniendo a una gran cantidad de fieles que participaron de la Eucaristía, la procesión y las diversas expresiones de fe preparadas para esta significativa jornada.
La Santa Misa fue presidida por el hermano Isauro Covili Linfati, obispo de la Diócesis de Iquique, y concelebrada por fray Jaime Campos, párroco de la comunidad; fray Yanko Pajkuric y fray Mario Márquez. También acompañó la celebración el diácono permanente Raúl Fernández.
Durante su homilía, monseñor Covili destacó la figura de San Antonio de Padua como un hombre profundamente enamorado de la Palabra de Dios y de la oración. Recordó que el santo dedicaba largos momentos al encuentro con las Sagradas Escrituras, desde donde encontraba la luz necesaria para comprender el corazón de Dios y el corazón humano.
Asimismo, recordó el consejo que San Francisco de Asís entregó a San Antonio cuando le autorizó enseñar teología: “No olvides el espíritu de oración y devoción”. En este sentido, el obispo invitó a los presentes a cultivar una vida espiritual sólida, alimentada por la oración, la lectura de la Palabra de Dios y la reflexión comunitaria.
“Cultivemos el espíritu de oración y un amor profundo por la Sagrada Escritura, fuente de sabiduría que nos permite entrar en el corazón de Dios y comprender mejor el tiempo que vivimos”, expresó.
Monseñor también resaltó la dimensión social de la predicación de San Antonio, quien se puso del lado de los pobres y necesitados de su tiempo, promoviendo el bien común y la fraternidad. En ese contexto, llamó a los fieles a construir comunidades unidas, donde los dones y carismas estén al servicio de la comunión y la vida fraterna.
Al finalizar la celebración, fray Jaime Campos agradeció la presencia de todos los fieles y de quienes llegaron desde distintos lugares para participar de la fiesta patronal, invitándolos a seguir confiando en la intercesión de San Antonio de Padua.
Como es tradición, antes de la bendición final se realizó la bendición del pan de San Antonio, signo de solidaridad y fraternidad cristiana. Posteriormente, monseñor Isauro Covili impartió la bendición con la reliquia del santo patrono.
Concluida la Eucaristía, los fieles participaron de una procesión junto a la imagen de San Antonio de Padua por las calles del sector. Durante el recorrido se realizaron distintas estaciones de oración, en las que se elevaron plegarias por diversas intenciones de la comunidad.
La jornada culminó en dependencias parroquiales con el tradicional compartir de chocolate caliente, fortaleciendo los lazos de fraternidad entre los participantes y dando gracias a Dios por una nueva celebración patronal vivida en un ambiente de fe, esperanza y comunión.
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Fuente: Comunicaciones Diócesis de Iquique











