La comunidad de Matilla vivió una emotiva jornada de fe y devoción en honor a San Antonio de Padua, marcada por la Eucaristía, la coronación de la Virgen del Carmen, la procesión con el Santísimo Sacramento y un llamado a seguir el ejemplo del santo patrono en el servicio a los más necesitados.
13 de junio de 2026
Matilla

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Con una multitudinaria participación de fieles y peregrinos, la comunidad de Matilla celebró la noche del viernes 12 de junio la Eucaristía de víspera de su fiesta patronal en honor a San Antonio de Padua.
La celebración se desarrolló en el templo de Matilla y fue presidida por el padre Benito Tapia Espinoza, vicario general de la Diócesis de Iquique, y concelebrada por el párroco, padre Ronald Aminga, y por el presbítero Eduardo Parraguez.
Tras el acto penitencial se realizó la coronación de la imagen de la Virgen del Carmen, gesto realizado en el marco de la conmemoración del centenario de la Coronación Canónica de la Virgen del Carmen como Patrona y Reina de Chile.
Durante su homilía, el padre Benito invitó a los presentes a reflexionar sobre la vocación y la misión que Dios entrega a cada bautizado, destacando que el Espíritu Santo impulsa a los cristianos a anunciar el Evangelio y a ponerse al servicio de quienes más sufren.
“El Espíritu del Señor está sobre mí y me envía con una misión. Esa misión tiene que ser testimonio de lo que yo creo. El primer testimonio que debo dar es mi fe en Cristo resucitado, que me llama y me envía a servir a los demás”, señaló.
Asimismo, recordó el ejemplo de San Antonio de Padua, destacando su profundo amor por el Evangelio y su dedicación al servicio de los pobres, enfermos y necesitados.
“San Antonio no solamente conoció el Evangelio, sino que lo hizo vida. Descubrió a Jesucristo en los rostros sufrientes de los pobres y se puso al servicio de ellos. Ese es también el llamado que hoy recibimos como comunidad creyente”, expresó el vicario general.
Luego de la comunión, los fieles participaron en una procesión con el Santísimo Sacramento por las calles aledañas al templo, manifestando públicamente su fe y devoción.
Posteriormente, en el interior del templo se vivió un profundo momento de adoración al Santísimo Sacramento. La comunidad también cantó el tradicional cumpleaños feliz a San Antonio, en un ambiente de alegría.
La celebración concluyó con la bendición final, el repique de campanas que llenó de júbilo a la comunidad y un compartir fraterno entre los asistentes.
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Fuente: Comunicaciones Diócesis de Iquique











