Con una multitudinaria participación de fieles, bailes religiosos y familias, la parroquia San José Obrero celebró una emotiva jornada de oración y devoción, donde se destacó el llamado a confiar en la misericordia y fidelidad de Dios manifestadas en el Corazón de Cristo.
14 de junio de 2026
Pozo Almonte

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La noche del sábado 13 de junio, la comunidad de la parroquia San José Obrero de Pozo Almonte celebró con profunda fe y alegría la Fiesta en honor al Sagrado Corazón de Jesús, reuniendo a numerosos fieles, bailes religiosos y familias.
La celebración comenzó a las 22:00 horas con la salida de la bendita imagen del Sagrado Corazón de Jesús, acompañada por el ritmo de la banda, dando inicio a una noche de oración y encuentro. Posteriormente, en el frontis del templo parroquial, se celebró la Santa Misa, presidida por el párroco, padre José Guadalupe, y concelebrada por el presbítero Eduardo Parraguez.
Durante su homilía, el padre José Guadalupe invitó a los presentes a contemplar la misericordia y fidelidad de Dios manifestadas en el Corazón de Cristo. Reflexionando sobre la liturgia del XI Domingo del Tiempo Ordinario y las vísperas de la solemnidad, destacó las palabras del Salmo 99: “Su misericordia permanece para siempre y su fidelidad por todas las generaciones”.
El sacerdote señaló que, al mirar la propia historia, las personas pueden encontrar momentos de dolor, tristeza y dificultad, pero también descubrir que Dios nunca abandona a sus hijos. “Dios es fiel, Dios es misericordioso y siempre está dispuesto a esperarnos”, expresó, destacando que el Sagrado Corazón representa precisamente ese amor que perdona, abraza y recibe a quienes vuelven a su presencia.
Asimismo, recordó que todos los bautizados están llamados a compartir esta misericordia con los demás, llevando el amor de Dios a cada hermano y hermana, especialmente a quienes más lo necesitan. “Esta es nuestra misión: anunciar la Palabra, proclamar la misericordia de Dios y reconocer su inmensa bondad por cada uno de nosotros”, afirmó.
Uno de los momentos más significativos de la noche se vivió durante la espera del alba, cuando un grupo de jóvenes de la parroquia llevó desde el centro de la plaza hasta el altar un cirio encendido, signo de la presencia viva de Cristo entre su pueblo.
Al llegar la medianoche, la emoción se hizo sentir entre los asistentes, quienes levantaron sus manos y expresaron con entusiasmo sus saludos y muestras de cariño a la bendita imagen del Sagrado Corazón de Jesús, renovando su compromiso de seguir caminando en la fe bajo la protección de Aquel que es fuente inagotable de amor y misericordia.
La celebración concluyó en un ambiente de profunda alegría espiritual, fortaleciendo la devoción al Sagrado Corazón de Jesús y reafirmando la confianza de la comunidad en el amor fiel de Dios que acompaña a su pueblo a través de las generaciones.
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Fuente: Comunicaciones Diócesis de Iquique











