En una celebración presidida por el obispo Isauro Covili Linfati, los jóvenes culminaron dos años de preparación y fueron llamados a poner a Jesús en el centro de sus vidas, dando testimonio de una fe comprometida con la justicia, la paz y el amor al prójimo.
31 de octubre de 2026
Iquique

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La tarde del sábado 31 de octubre, la comunidad de la parroquia San Alberto Hurtado de Iquique se reunió para acompañar a 20 jóvenes que recibieron el sacramento de la Confirmación. Familiares, amigos y padrinos participaron de la Eucaristía, compartiendo este significativo momento en el camino de fe de los confirmandos.
La celebración fue presidida por el hermano Isauro Covili Linfati, obispo de la Diócesis de Iquique, y concelebrada por el padre Guillermo Fajardo, párroco, y el padre Lorenzo.
Después de la proclamación del Evangelio, los catequistas presentaron al obispo a quienes recibirían el sacramento. Al escuchar sus nombres, los jóvenes se pusieron de pie y respondieron: “Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad”. En este momento, el pastor diocesano dialogó con los confirmandos y sus catequistas acerca de su preparación, quienes dieron cuenta del proceso formativo desarrollado durante dos años.
Durante la homilía, el obispo reflexionó sobre las bienaventuranzas y la fuerza transformadora del Evangelio. Advirtió sobre el riesgo de vivir una fe centrada únicamente en expresiones de piedad, sin asumir un compromiso profundo con la realidad y con quienes necesitan justicia, paz y consuelo. En este sentido, explicó que la felicidad de las bienaventuranzas nace de participar en la vida de Jesús y de acoger los valores del Reino.
Dirigiéndose a los jóvenes, los animó a confirmar su fe para iluminar y dar sentido tanto a sus propias vidas como a las de los demás. Subrayó que la fe debe movilizarlos y los invitó a poner a Jesús en el centro de su corazón, acoger su presencia y cultivar una vida de oración.
Retomando la respuesta pronunciada durante la presentación, el hermano Isauro recordó que hacer la voluntad de Dios implica amar al prójimo, comprometerse con los demás y fortalecer la vida comunitaria. Asimismo, llamó a cultivar una conciencia crítica, profundizar los dones recibidos en el Bautismo y ser anunciadores de la Buena Noticia de la salvación, en un camino de conversión permanente.
Posteriormente, los confirmandos renovaron sus promesas bautismales y el obispo realizó la imposición de manos. Luego, cada joven recibió la unción con el santo crisma, siendo fortalecido con el don del Espíritu Santo para vivir y testimoniar su fe.
Después de la comunión, la asamblea compartió un momento especial de oración. Las luces del templo se apagaron y quedó iluminada solamente la imagen de Cristo crucificado, favoreciendo un ambiente de recogimiento y encuentro con el Señor.
En las palabras de agradecimiento, una de las jóvenes confirmadas expresó la emoción de llegar a este momento, destacando los vínculos construidos con sus compañeros durante la preparación y la dedicación de los catequistas que acompañaron el proceso.
Por su parte, una catequista valoró el compromiso de los jóvenes al concluir esta etapa formativa. También agradeció el apoyo de sus familiares, quienes facilitaron el tiempo y la dedicación necesarios para acompañar a los confirmandos durante estos dos años.
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Fuente: Comunicaciones Diócesis de Iquique

