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Con un llamado a la paz y la misericordia, Iquique oró por el eterno descanso del sargento Jaime Urrea

Una gran cantidad de carabineros, fieles y autoridades civiles y militares se congregó en el Templo Catedral de Iquique para participar de la Eucaristía en memoria del sargento segundo Jaime Ariel Urrea Burgos, fallecido mientras cumplía funciones policiales.

5 de octubre de 2026

Iquique

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Durante la tarde de este lunes 5 de octubre, el Templo Catedral de Iquique acogió la Eucaristía por el eterno descanso del sargento segundo de Carabineros de Chile, Jaime Ariel Urrea Burgos, de 40 años, quien falleció durante la noche del domingo 4 de octubre en la comuna precordillerana de Quilleco.


La misa reunió a una gran cantidad de carabineros, junto a fieles, autoridades civiles y militares. La Eucaristía fue presidida por el hermano Isauro Covili Linfati, obispo de la Diócesis de Iquique, y concelebrada por el padre Javier Sáez Gallardo, vicario pastoral, acompañados del diácono permanente Milton Jorquera.


En su homilía, el obispo Isauro Covili reflexionó a partir del Evangelio del Buen Samaritano (Lucas 10,25-37), poniendo esta parábola en diálogo con la realidad de violencia y muerte que afecta a la sociedad.


El obispo explicó que el relato evangélico se desarrolla en un contexto marcado por el peligro, la agresión y la vulnerabilidad humana. El hombre herido por los asaltantes queda “medio muerto” al borde del camino, mientras otras personas pasan frente a él y deciden continuar su camino.


Frente a esta realidad, destacó la actitud del samaritano, quien no permanece indiferente ante el sufrimiento. A pesar del riesgo, se detiene, atiende al herido y se preocupa por su recuperación. Para el pastor diocesano, esta actitud constituye una respuesta concreta frente a la violencia y la muerte.


En este sentido, señaló que, ante una sociedad en crisis, la espiritualidad cristiana ofrece una respuesta fundamentada en la paz, la fraternidad universal y la reconciliación, invitando a un camino de desarme interior y sanación social frente a las dinámicas destructivas de la mentira, las injusticias, la violencia y el crimen.


Asimismo, destacó que el relato del Buen Samaritano muestra el triunfo de la misericordia, pues el amor activo y la compasión son capaces de frenar la espiral de violencia y devolver la dignidad a quien se encuentra amenazado por la muerte.


Antes de la bendición final, el general Adrián Andrades Miranda, jefe de la Zona de Carabineros Tarapacá, dirigió unas emotivas palabras a los presentes y, especialmente, a los camaradas del sargento Urrea.


Con evidente emoción, destacó la figura del uniformado fallecido y expresó que cada vez que un carabinero sale a cumplir con su deber existe una familia que queda esperando su regreso: una madre, un padre, una esposa, un esposo, un hijo o un hermano.


“Esta vez Jaime no pudo regresar”, señaló, transmitiendo palabras de consuelo a sus compañeros y familiares, y recordando también al suboficial mayor Cristopher Aguilera, fallecido recientemente.


El general Andrades afirmó que los carabineros no están solos en momentos de dolor, porque “cuando parte un carabinero no queda de luto una familia, queda de luto toda la institución”.


Finalmente, con profunda emoción, invitó a sus camaradas a valorar y abrazar a sus familias, expresando: “Los invito a los camaradas a todos a abrazar muy fuerte a quienes los esperan, a sus familias”.


La celebración concluyó poniendo en las manos de Dios la vida del sargento segundo Jaime Ariel Urrea Burgos, así como el consuelo y la fortaleza para su familia, sus compañeros de institución y todos quienes viven con dolor la pérdida de quienes han fallecido cumpliendo su deber.


Galería de fotos:


Fuente: Comunicaciones Diócesis de Iquique

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