La Diócesis de Iquique dio inicio al Mes de la Familia con una Eucaristía en la Catedral, donde el obispo Isauro Covili invitó a cultivar en los hogares el amor, el servicio, el respeto, la oración y el cuidado de la vida, para dar frutos de fraternidad y misericordia.
4 de octubre de 2026
Iquique

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Poco después del mediodía del domingo 4 de octubre, el Templo Catedral de Iquique acogió la celebración de la Eucaristía con motivo del inicio del Mes de la Familia, instancia que reunió a la comunidad para poner en las manos de Dios la vida y misión de las familias, así como los desafíos que enfrentan en la actualidad.
La celebración fue presidida por el hermano Isauro Covili Linfati, obispo de la Diócesis de Iquique, acompañado por el diácono Milton Jorquera. En su homilía, el obispo invitó a las familias a recuperar el sentido del servicio, el respeto y el cuidado de la vida, destacando que “el servicio le da dignidad” a la persona y que estos valores son fundamentales para construir una sociedad y una Iglesia más fraternas.
A partir de las lecturas proclamadas, el hermano Isauro utilizó la imagen de la viña como una expresión de la Iglesia y de cada familia, llamada a dar frutos. “La familia está invitada a ser una viña que siempre debe florecer”, señaló, haciendo un llamado a cultivar frutos “dulces” que tengan relación con la verdad, el amor, la comunidad, la humildad y la misericordia.
En este sentido, destacó que la familia es una verdadera escuela donde se aprende a vivir valores fundamentales. “La familia tiene que ser una hermosa y bella escuela de libertad”, afirmó, precisando que esta libertad no significa ausencia de normas u orden, sino que debe estar acompañada por responsabilidad, respeto y una sana convivencia entre padres, hijos y todos sus integrantes.
El obispo también invitó a las familias a revisar su vida cotidiana y preguntarse cuánto espacio existe para la oración, el diálogo, el perdón y la misericordia. “Hay que cultivar estos valores: el servicio, el respeto, el velar y cuidar la vida”, expresó, animando a recuperar especialmente los momentos de oración familiar y a fortalecer los vínculos al interior de cada hogar.
Finalmente, el hermano Isauro señaló que este Mes de la Familia representa una oportunidad para enfrentar los tiempos de crisis, pero también para descubrir nuevas posibilidades de caminar juntos, renovando el compromiso con el amor y el cuidado de cada persona. “Que el Señor los acompañe en nuestra vida”, expresó al concluir su reflexión.
Al término de la Eucaristía, el matrimonio encargado de la Pastoral de la Familia, Marcela y Sergio, dirigió unas palabras de agradecimiento a quienes participaron de esta celebración y acompañaron el inicio de este mes dedicado especialmente a las familias.
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Fuente: Comunicaciones Diócesis de Iquique

