Con una multitudinaria participación de peregrinos, la noche del sábado 27 de septiembre se celebró en la explanada del Santuario de Nuestra Señora del Carmen de La Tirana la Eucaristía de víspera de la Jornada de Oración por Chile, en el marco del centenario de la coronación de la Virgen del Carmen como Reina y Patrona de Chile.
26 de septiembre de 2026
La Tirana

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En un ambiente de fe, fraternidad y profunda devoción mariana, cientos de peregrinos se reunieron en el pueblo de La Tirana para participar de esta celebración, poniendo en las manos de Dios la vida de Chile, sus familias, comunidades y autoridades, junto a la intercesión de la Carmelita.
La Santa Misa fue presidida por el hermano Isauro Covili Linfati, obispo de la Diócesis de Iquique, y concelebrada por el padre Eduardo Parraguez, rector del Santuario; el padre Sebastián Encalada y el padre Ronal Aminga. Acompañados del diácono permanente Milton Jorquera.
Durante su homilía, el obispo invitó a los presentes a comprender la oración por Chile no solamente como una tradición, sino como una necesidad permanente para la vida del país.
“Esta es la razón de por qué nos reunimos para rezar por nuestro país”, señaló, destacando que Chile enfrenta diversos desafíos relacionados con los vínculos sociales, la vida familiar y comunitaria, la pobreza, la soledad y las desigualdades.
A partir del Evangelio y de la escena de María al pie de la cruz, el hermano Isauro reflexionó sobre la maternidad de la Virgen como signo del amor que acoge y acompaña especialmente a quienes viven situaciones de dolor, abandono y marginalidad.
“Desde la cruz, la historia cambia y de fraternidad. La maternidad abierta de María empieza a ser liberadora”, expresó, invitando a reconocer en quienes sufren el rostro de Cristo y a construir relaciones marcadas por la fraternidad, dejando atrás aquellos sistemas y actitudes que generan violencia y división.
En este sentido, recordó las palabras de Jesús: “Tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber, estuve enfermo y me visitaste”, llamando a los cristianos a transformar la fe en acciones concretas de servicio y solidaridad.
En otro momento de su homilía, el obispo hizo un llamado a asumir un compromiso concreto con el país, especialmente en la tarea de disminuir las brechas sociales.
“Debemos comprometernos de igual manera y sin demora, al Estado, a empresarios y a tantos otros, aportando esfuerzo para acortar las brechas de desigualdades sociales que nos separan, que nos dividen como país”, manifestó.
Asimismo, subrayó la importancia de cuidar y fortalecer a las familias, señalando que “una familia sólida donde la persona experimente lo que es el verdadero amor y con una buena conciencia ciudadana es la mejor garantía para construir un buen país”.
También invitó a mirar especialmente las realidades de los niños, jóvenes y adultos mayores, así como de quienes viven en situación de pobreza y en campamentos, llamando a acercarse a las distintas “periferias” donde se encuentran las personas que necesitan ser escuchadas y acompañadas.
“Los niños, los jóvenes, los ancianos deben ser prioridad y compromiso permanente en nuestra República”, afirmó.
El obispo también invitó a los peregrinos a cultivar las virtudes de la prudencia, justicia, fortaleza y templanza, junto con la fe, la esperanza y la caridad, especialmente en quienes tienen responsabilidades públicas.
Pidió orar por las autoridades para que el ejercicio de la función pública esté siempre orientado al bien común y al servicio de todas las personas.
En el contexto del centenario de la coronación de la Virgen del Carmen como Reina y Patrona de Chile, la celebración concluyó poniendo nuevamente al país bajo la protección de la Carmelita.
“Virgen del Carmen, Reina de Chile, salva a tu pueblo que clama a ti”, fue la oración que resonó entre los peregrinos reunidos en la explanada del Santuario.
La Eucaristía se desarrolló en un clima de oración y recogimiento, mientras los peregrinos esperaban la llegada de la medianoche, momento que marcó el inicio del 28 de septiembre, Día de Oración por Chile.
Al llegar la medianoche, la explanada se llenó de alegría y fervor. Con las manos en alto y expresiones de profunda devoción, los peregrinos saludaron a la Virgen del Carmen, manifestando su fe y cariño hacia la Carmelita.
De esta manera, desde el Santuario de La Tirana, la comunidad peregrina se unió a la oración por Chile, confiando el presente y futuro del país a Dios y a la intercesión de la Virgen del Carmen, en un año especialmente significativo al conmemorarse los 100 años de su coronación como Reina y Patrona de Chile.
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Fuente: Comunicaciones Diócesis de Iquique

