Monseñor Isauro Covili Linfati presidió la celebración en la Catedral de Iquique, que reunió a autoridades regionales, militares y civiles, junto a la comunidad, en acción de gracias por los 215 años de la independencia de Chile.
18 de septiembre de 2025
Iquique

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La mañana del 18 de septiembre, el templo catedral de Iquique se llenó de fieles y autoridades para participar en el Te Deum Ecuménico 2025, por el 215º aniversario patrio.
La solemne ceremonia fue presidida por Monseñor Isauro Covili Linfati, obispo de la Diócesis de Iquique, acompañado por sacerdotes de la diócesis. Estuvieron presentes representantes de las Fuerzas Armadas y de Orden, autoridades regionales, municipales y parlamentarias, además de delegaciones de distintas instituciones públicas y privadas.
Desde muy temprano, los asistentes comenzaron a llegar al templo, que se encontraba completamente lleno. La celebración se inició con la entonación del Himno Nacional, mientras los estandartes de las Fuerzas Armadas y de Orden ingresaban solemnemente y se posicionaban en el altar. Posteriormente, dos miembros del Ejército de Chile ingresaron portando la bandera nacional, la cual fue colocada sobre el ambón, como signo de respeto y compromiso con la patria.
En su homilía, inspirada en la imagen evangélica de los pescadores que reparan sus redes, Monseñor Covili hizo un llamado a toda la comunidad a “reparar las redes” de la sociedad: los vínculos familiares, comunitarios y sociales que muchas veces se ven debilitados por la injusticia, la violencia y la división.
“Reparar las redes simboliza también reparar vidas, comunidades, instituciones, formas de gobernar y de ejercer la autoridad. Es un movimiento espiritual que requiere paciencia, inteligencia y trascendencia”, expresó el obispo .
Recordó que septiembre es un mes de fiesta y unidad nacional, con cuecas, desfiles y banderas, y cuestionó por qué esa buena convivencia no puede extenderse a lo largo de todo el año, especialmente en un periodo marcado por la polarización y las campañas electorales.
Uno de los temas centrales abordados por Monseñor Covili fue la defensa de la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural. Manifestó su preocupación por el avance de legislaciones que atentan contra la vida, como el aborto y la eutanasia, recientemente discutida en el Senado.
“La eutanasia constituye una grave violación a la Ley de Dios. La verdadera compasión no consiste en eliminar la vida, sino en acompañar y cuidar al que sufre”, señaló, citando la enseñanza de San Juan Pablo II y el magisterio de la Iglesia .
El obispo llamó a que el Estado garantice el acceso a cuidados paliativos de calidad, recordando que la ley que los consagra aún no se implementa plenamente, dejando a muchas personas sin la atención necesaria para enfrentar la enfermedad y el dolor con dignidad.
En otro momento de su mensaje, Monseñor Covili reflexionó sobre la realidad migratoria y la situación de quienes viven en condiciones de vulnerabilidad. Agradeció el trabajo de muchas organizaciones que acogen y acompañan a migrantes, pero insistió en que aún hay desafíos profundos.
“El Papa Francisco nos invita a conjugar cuatro verbos: acoger, proteger, promover e integrar. No basta con dar asistencia desde arriba, debemos caminar juntos, respetando las identidades culturales y religiosas”, expresó.
Asimismo, destacó que la superación de la pobreza va más allá de lo económico, siendo una tarea de justicia y fraternidad.
“En cada migrante y en cada hermano excluido está el rostro de Cristo. Una sociedad que no integra y no forma para la paz, se condena a la violencia y la división”, subrayó el pastor.
El obispo también se refirió a la crisis ecológica global y a las problemáticas medioambientales locales. Recordó el reciente fallo del Primer Tribunal Ambiental, que condenó al Estado a implementar un plan de reparación por el grave daño causado por vertederos ilegales en Alto Hospicio, donde la acumulación de residuos textiles y neumáticos ha afectado gravemente los suelos y la salud ambiental de la región.
“Dios quiera que esto nos ayude a modificar hábitos y, sobre todo, conciencia y políticas ecológicas”, expresó, en sintonía con el llamado del Papa Francisco en la encíclica Laudato Si’.
Monseñor Covili también abordó la importancia de cuidar la democracia, advirtiendo sobre los peligros de la polarización política, la corrupción y la expansión del narcotráfico y el crimen organizado.
“La democracia no es solo un sistema político, es convivencia pacífica y respeto por la dignidad de toda persona. Hoy vemos con preocupación la penetración del narcotráfico en distintos ámbitos, incluso en la política y el deporte. Esto debe ser enfrentado con urgencia”, enfatizó.
Llamó a los líderes políticos y a todos los ciudadanos a cultivar el diálogo, la honradez y la búsqueda del bien común, evitando descalificaciones y divisiones.
En el momento culminante de la ceremonia, se entonó el Himno del Te Deum, mientras el incienso se elevaba como signo de oración y alabanza a Dios.
Tras la bendición final, la comunidad vivió un emotivo cierre con la interpretación de un pie de cueca y un cachimbo, expresando la alegría y la identidad cultural de la región.
Una vez finalizada la ceremonia, Monseñor Isauro, junto a las autoridades presentes se trasladaron a la plaza Bernardo O’Higgins para participar de la parada militar en honor a las Fiestas Patrias.
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Fuente: Comunicaciones Diócesis de Iquique














