En un ejercicio inédito de comunión, transparencia y corresponsabilidad, la CECh dio a conocer el balance de su servicio evangelizador y la gestión de sus recursos económicos durante el período 2025. La iniciativa responde al acuerdo de la Plenaria de los Obispos de Chile, respecto de avanzar en la rendición de cuentas en todas las jurisdicciones eclesiales del país.
9 de septiembre de 2026
CECh

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En el Salón Padre Baldo Santi del Centro de Formación Técnica ENAC, la Conferencia Episcopal de Chile (CECh) realizó este miércoles 9 de septiembre su primera “Cuenta Pública Pastoral y Económica” correspondiente a la gestión del año 2025. El encuentro congregó al Comité Permanente, obispos, directores de áreas, colaboradores y bienhechores, marcando un paso significativo en la cultura de la transparencia activa y de implementación concreta del proceso sinodal universal.
El acto se inició con la invocación al Espíritu Santo mediante la oración Adsumus Sancte Spiritus, guiada por el Obispo de San Bernardo, Juan Ignacio González Errázuriz, integrante del Comité Permanente de la CECh. La animación del encuentro y la bienvenida estuvieron a cargo de Valeria López Mancini, Secretaria General Adjunta de la Conferencia, quien destacó que rendir cuentas es una manifestación espiritual de fidelidad al Evangelio y de respeto hacia las comunidades que confían en la misión de la Iglesia en Chile.
Servir la comunión, animar la misión
La exposición inició con un primer momento a cargo del Secretario General de la CECh, el Obispo de Santa María de Los Ángeles, Cristián Castro Toovey, quien ofreció una mirada panorámica y articulada del trabajo impulsado a través del Secretariado Pastoral, las áreas y departamentos.
Al iniciar su presentación, el obispo enfatizó que este informe no busca reducirse a una enumeración de actividades, sino que responde a un dinamismo de comunión y transparencia fundado en las Orientaciones Pastorales «Anunciar a Jesucristo, caminando juntos» y en la fase de implementación del Sínodo de la Sinodalidad: «Dar públicamente cuenta de una acción pastoral supone reconocer que la misión no pertenece a una oficina, comisión o equipo particular, sino a toda la Iglesia».
Respecto a los servicios de las área y departamentos, el Obispo comenzó repasando la síntesis de lo realizado por el Secretariado Pastoral. Allí se destacó el camino sinodal, donde se acompañó la labor de los vicarios pastorales y se implementaron instrumentos de registro junto a los equipos diocesanos. En el ámbito ministerial, se formaron a más de cien diáconos permanentes en administración parroquial telemática, se inició formación continua en Punta Arenas y se publicó el nuevo Itinerario de formación para el diaconado permanente en Chile, además de proveer los subsidios para el Mes de la Palabra, Mes de María y el Jubileo 2025 «Peregrinos de la Esperanza».
Sobre el área de Educación, se relevó la realización de los Congresos de Educación Católica -en Arica, enfocado en inclusión, interculturalidad y migración; y en Concepción, centrado en el cuidado y la esperanza educativa. Asimismo destacó, la Jornada Nacional con representantes de 26 diócesis, el Encuentro Nacional de Pastoral de Educación Superior (PES), programas de formación docente en Educación Afectiva y Sexual, y la consulta diagnóstica a más de 1.800 profesores para el ajuste curricular de la Educación Religiosa Escolar Católica (EREC).
En cuanto a la Pastoral Social, se revisó el servicio solidario de Caritas Chile, donde a través del Fondo Nacional de Cuaresma de Fraternidad (equivalente al 30% de la recaudación), se financiaron 67 proyectos en 25 diócesis beneficiando a más de 15.220 personas con una inversión superior a $508 millones, mientras que el Fondo Diocesano de Acción Solidaria concretó 53 iniciativas en las 27 Circunscripciones y apoyó la labor de INCAMI. Se sumó la ayuda fraterna a Haití, Venezuela y Cuba, el despliegue del programa MAGRE frente al riesgo de incendios forestales en 21 comunidades (más de $535 millones gestionados ante entidades internacionales) y el robustecimiento de la Red Nacional de Personas Mayores.
Se valoró también lo realizado por el departamento de prevención de abusos y la entrega de nueve instrumentos y formularios para implementar las Líneas Guía «Cuidado y Esperanza», así como la capacitación a más de 3.360 personas en diversos niveles formativos, entre ellos la difusión del documento «Integridad en el Servicio Eclesial» (ISE), cursos para formadores, obispos y comunidades escolares. Cabe consignar que estas personas se suman a las 72 mil preparadas desde 2015, solo en el ámbito de la formación básica. Además se relevó el apoyo a ocho iniciativas de cooperación internacional y el servicio permanente de recepción de denuncias y escucha pastoral.
Sobre el departamento de Comunicaciones, se refirió a la articulación y cobertura digital de la vida de la Iglesia en el país, la producción de especiales temáticos web y publicaciones impresas y editoriales bajo norma ISBN, tales como las Orientaciones para la Catequesis, el Itinerario para el Diaconado Permanente, la reedición del ISE y la edición periódica digital de la Revista Servicio.
Desafíos, horizontes y llamado a la conversión pastoral
Junto con identificar oportunidades estratégicas -como la renovación de la iniciación cristiana, el diálogo con la cultura digital y la inteligencia artificial, y la consolidación transversal de la cultura del cuidado-, El Obispo Castro Toovey también se refirió a desafíos y tareas pendientes. Entre ellas, se refirió a la desigualdad de recursos humanos y materiales entre las diócesis que se tratan de acompañar desde la CECh, así como las asimetrías técnicas entre los comunicadores eclesiales y la necesidad de profundizar un diálogo más sistemático y vivo con los actores culturales y del mundo social.
Hacia el final de su intervención, el pastor sintetizó el espíritu de este balance señalando que el tiempo actual evidencia signos claros de vitalidad, pero exige superar la lógica de eventos: «La clave del tiempo que viene es pasar de actividades aisladas a procesos verificables: la sinodalidad no puede reducirse a encuentros, jornadas o documentos; debe traducirse en modos nuevos de formar, acompañar, discernir, decidir, rendir cuentas y evaluar. La Iglesia en Chile está llamada a seguir anunciando a Jesucristo caminando juntos».
Gestión económica y transparencia
A continuación, la Directora del Departamento de Administración de la CECh, Yasmín Zagmutt Mohor, presentó el balance contable y la procedencia de los recursos que sostienen la estructura y los proyectos de la Conferencia. El objetivo de esta primera cuenta económica fue dar a conocer desde los Estatutos, la Conferencia Episcopal de Chile y su estructura.
En ese marco se presentó el estado de resultados 2025, cuyos ingresos totales fueron de $675 millones y los gastos de $659 millones, quedando un superávit de $16 millones (2%). Esta gestión responsable permitió cerrar el ejercicio con un balance operativo ordenado y equilibrado, asegurando la viabilidad y continuidad de los proyectos eclesiales bajo un compromiso de austeridad y transparencia.
En materia de eventos masivos, se informó el balance de la Jornada Nacional de la Juventud (JNJ La Serena 2025), cuyos excedentes quedan reservados en su totalidad para el financiamiento de la próxima edición del encuentro juvenil.
Dentro de las metas cumplidas del periodo, se destacó el cumplimiento del presupuesto aprobado para el año, la nueva plataforma digital para la contribución del 1%, y la administración presupuestaria de la JNJ. En tanto, mirando hacia el futuro, se plantearon como desafíos, el avanzar en la implementación de su planificación estratégica institucional, aunar criterios de gestión eficientes junto a las diócesis del país, el mantener el equilibrio entre ingresos y programas desarrollados, así como el cumplimiento de los protocolos asociados a la ley de delitos económicos.
Un ejercicio de responsabilidad, transparencia y sinodalidad
El cierre de la ceremonia estuvo a cargo del Presidente de la CECh, el Arzobispo de La Serena, René Rebolledo Salinas, quien agradeció el trabajo del personal, la confianza de las comunidades y el compromiso de los bienhechores: «Hemos realizado hoy esta Primera Cuenta Pública y, por tanto, estamos ante un pequeño hito histórico en la vida de nuestra Conferencia Episcopal. Es un signo de transparencia, responsabilidad y comunión, pero también una expresión concreta de nuestro deseo de servir mejor, dando cuenta del camino recorrido y de los dones que el Señor nos ha confiado. Es un ejercicio de responsabilidad, transparencia y sinodalidad que nos invita a caminar juntos y poner los dones recibidos al servicio de la misión que el Señor ha confiado a su Iglesia en Chile», subrayó el pastor.
El Arzobispo Rebolledo recordó que esta iniciativa da cumplimiento al acuerdo alcanzado por los obispos en la 132ª Asamblea Plenaria de noviembre de 2025, donde se motivó a cada circunscripción eclesiástica del país a replicar este ejercicio de rendición de cuentas, anticipando que en 2027 se llevará a cabo la Segunda Cuenta Pública en el marco del 70° aniversario de la creación de la Conferencia Episcopal de Chile.
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Fuente: Comunicaciones CECh











