Con una masiva participación de familias, niños, jóvenes, adultos y matrimonios, la capilla San Pedro de La Pampa, ubicada en la toma del mismo nombre en Alto Hospicio, celebró este lunes 29 de junio, con profunda alegría y recogimiento, la solemnidad de san Pedro y san Pablo.
29 de junio de 2026
Alto Hospicio

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La solemnidad de san Pedro y san Pablo reunió a vecinos del sector en torno a la memoria de los dos grandes pilares de la Iglesia, quienes entregaron su vida por anunciar el Evangelio y cuyo testimonio continúa inspirando a millones de cristianos en el mundo.
La eucaristía fue presidida por el padre Esteban, quien durante su homilía invitó a los presentes a contemplar la vida de ambos apóstoles como un ejemplo de conversión y entrega total a Dios. Recordó que tanto Pedro como Pablo tuvieron un pasado marcado por sus propias debilidades, pero permitieron que el Señor transformara sus corazones y los convirtiera en auténticos testigos de Jesucristo.
“San Pedro y san Pablo no fueron personas perfectas, pero dejaron que Dios actuara en ellos. Y gracias a esa confianza, cambiaron el mundo. Dios nos ha regalado la llave del amor, de la esperanza y de la fe para abrir las puertas de nuestras familias, de nuestros vecinos y de toda nuestra comunidad”, animó el padre Esteban.
En su reflexión, el sacerdote destacó que la santidad no nace de las capacidades humanas, sino de la confianza puesta en Dios y según sus palabras, san Pedro y san Pablo comprendieron que no podían caminar únicamente con sus propias fuerzas, sino que necesitaban abandonarse en las manos del Señor, recordando además el momento en que Cristo confió a Pedro las llaves de la Iglesia como signo de la misión que le encomendó para confirmar en la fe a sus hermanos.
“Todos tenemos alguna llave que Dios nos ha puesto en las manos. A una madre, a un padre, a los abuelos, a los jóvenes. A todos nosotros Dios nos ha entregado la llave del perdón. Sin esa llave no podemos entrar ni en nuestra propia casa. Lo mismo ocurre con nuestro corazón. Hay corazones cerrados por el dolor, por el resentimiento, por el miedo, y esas puertas no se abren con dinero, ni con poder, se abren con amor, perdón y fe”, reflexionó el padre Esteban.
La celebración también contó con la presencia de hermanos de la Missio Ad Gentes del Camino Neocatecumenal, quienes desarrollan un permanente servicio de evangelización en la toma de La Pampa y en otros sectores de Alto Hospicio. Su misión busca acompañar a las familias, anunciar el Evangelio e invitar a los vecinos a iniciar un camino de fe y de renovación de las promesas bautismales, fortaleciendo así la vida cristiana en medio de la comunidad.
La jornada concluyó con un compartir fraterno entre todos los asistentes, quienes prolongaron la alegría de la solemnidad en un ambiente de amistad y comunión. Entre conversaciones, alimentos y momentos de encuentro, las familias reafirmaron el valor de caminar unidas en la fe, dando testimonio de que la comunidad cristiana sigue creciendo cuando pone a Cristo en el centro de su vida, al igual que lo hicieron san Pedro y san Pablo.
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Fuente: Missio Ad Gentes











