La celebración fue presidida por el obispo de Iquique, hermano Isauro Covili Linfati, quien invitó a orar por Chile, fortalecer el compromiso con el bien común y ejercer toda autoridad como un servicio a la dignidad de las personas.
19 de septiembre de 2026
Iquique

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Durante la mañana del sábado 19 de septiembre, en el Templo Catedral de Iquique, se realizó la Eucaristía de Acción de Gracias por las Glorias del Ejército, celebración que reunió a autoridades civiles, militares, policiales y representantes de distintas instituciones de la región.
La Santa Misa fue presidida por el hermano Isauro Covili Linfati, obispo de la Diócesis de Iquique, y concelebrada por los sacerdotes Javier Sáez, Héctor Yévenes, René González y Eduardo Barría. También acompañaron la celebración los diáconos Milton Jorquera y Luis Romero.
En su homilía, el obispo Covili centró su reflexión en el Evangelio del centurión, destacando su humildad, confianza en Jesús y disposición al servicio. A partir de este relato, señaló que la verdadera grandeza no está en los títulos, posiciones o responsabilidades que una persona pueda tener, sino en reconocer las propias limitaciones y confiar en Dios.
“La verdadera grandeza radica en reconocer nuestras limitaciones y en saber que sólo en Dios encontramos la verdadera fuerza”, expresó.
El pastor diocesano también destacó el valor de la comunidad y de la solidaridad, recordando que la fe no constituye un camino individual, sino una experiencia que se vive junto a otros. En este sentido, invitó a fortalecer los vínculos de colaboración y servicio, especialmente con quienes atraviesan situaciones de dificultad.
Otro de los aspectos abordados durante la homilía fue el ejercicio de la autoridad. Tomando como ejemplo al centurión, el obispo destacó que el liderazgo debe estar marcado por la humildad, el respeto y la búsqueda del bien de los demás.
“El verdadero líder es el que sirve con humildad, el que reconoce la grandeza de Dios sobre todas las cosas y el que busca el bien de los demás antes que el propio”, afirmó.
En este contexto, llamó a quienes ejercen responsabilidades públicas a orientar su servicio por las virtudes de la prudencia, justicia, fortaleza y templanza, poniendo siempre en el centro la dignidad de cada persona.
“Desde una mirada cristiana, ejercer la autoridad, sea en lo civil como en el mundo castrense, es ante todo una vocación de servicio al bien común de la patria”, señaló.
Asimismo, invitó a todos los sectores de la sociedad —autoridades civiles y políticas, Fuerzas Armadas y de Orden, científicos, empresarios, trabajadores, educadores, legisladores, organizaciones sociales y comunidades cristianas— a asumir una corresponsabilidad activa en la construcción del bien común.
El obispo llamó también a cuidar el lenguaje utilizado en la vida pública y social, promoviendo palabras que permitan construir puentes y evitar aquellas que humillan o generan división.
Durante su reflexión, el hermano Isauro Covili puso especial énfasis en la dignidad de la persona humana, señalando que esta no depende de sus capacidades, riquezas, funciones o posición social.
“La dignidad fundamental de cada persona es un derecho inalienable que ningún poder humano puede perjudicar”, afirmó, agregando que la persona humana debe estar siempre en el centro de la construcción de una sociedad y de su desarrollo.
En esta línea, manifestó también su preocupación ante los nuevos desafíos que plantea la inteligencia artificial y las transformaciones culturales, llamando a mantener una mirada que resguarde siempre la dignidad y libertad de las personas.
En otro momento de su homilía, el obispo de Iquique se refirió a la relación histórica entre la Virgen del Carmen y el Ejército de Chile, destacando que este año se conmemora el centenario de su coronación canónica como Reina y Patrona de Chile, realizada en diciembre de 1926.
Recordó que la devoción a la Virgen del Carmen forma parte de la historia y de la identidad del país, acompañando a las familias chilenas y estando presente en distintos momentos de la historia nacional.
Asimismo, hizo referencia a la tradición vinculada a las Fuerzas Armadas y la Virgen del Carmen, recordando los acontecimientos posteriores a la Batalla de Chacabuco y la renovación del juramento a la Patrona del Ejército, así como el voto de levantar un templo en agradecimiento por la victoria que sellara la Independencia de Chile.
El obispo destacó que esta conmemoración del centenario no debe limitarse a recordar un acontecimiento histórico, sino que constituye una oportunidad para renovar el compromiso de servicio a Chile y a sus habitantes.
“Como su hermano y Obispo, los invito a orar siempre por Chile, a discernir con sabiduría y a vivir con esperanza”, manifestó.
Finalmente, llamó a confiar la patria y a todos sus habitantes a la Virgen del Carmen, pidiendo que ella ayude a los chilenos a reconocerse como hermanos, cuidar especialmente a quienes más sufren y caminar junto a Cristo.
“Virgen del Carmen, Reina de Chile, salva a tu pueblo que clama a ti”, concluyó.
La celebración contó con momentos propios de la tradición castrense, entre ellos un toque de trompeta después de la proclamación de la paz, previo a la comunión. Al término de la Eucaristía, se entonó el Himno del Ejército, cerrando la jornada de oración y acción de gracias por quienes sirven a Chile.
La Diócesis de Iquique se unió así a esta celebración, elevando una oración por Chile, sus autoridades, las Fuerzas Armadas y de Orden, y por todos quienes, desde sus distintas responsabilidades, trabajan por el servicio a la comunidad y la construcción del bien común.
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Fuente: Comunicaciones Diócesis de Iquique

