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Toma de posesión de nuevos hermanos Franciscanos en parroquia San Antonio de Padua

En una misa llena de simbolismo y esperanza, el hermano Julio Campos tomó posesión como párroco, acompañado por los hermanos Mario Márquez y Manuel, marcando el inicio de un nuevo camino pastoral basado en la fraternidad y la espiritualidad franciscana.

8 de abril de 2025

Iquique

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Con una emotiva y significativa celebración eucarística, la tarde del 8 de abril, la comunidad parroquial de San Antonio de Padua vivió una jornada de profunda alegría y esperanza con la toma de posesión canónica de los hermanos franciscanos Julio Campos, Mario Márquez y Manuel.


La Eucaristía fue presidida por el hermano Isauro Covili Linfati, obispo de la Diócesis de Iquique, y concelebrada por el padre Julio Campos y el padre Eduardo Parraguez, acompañados del diácono Sergio Fernández y el hermano Manuel.


La celebración comenzó con la lectura del decreto de nombramiento por parte de la canciller diocesana, Ana María Pino. Luego, el hermano Julio Campos, quien asumirá como párroco por un período de tres años, realizó la Profesión de fe y el Juramento de fidelidad, los cuales fueron firmados junto al obispo, en un gesto de comunión y compromiso con la Iglesia. Posteriormente, renovó las promesas de su ordenación sacerdotal y tomó posesión de los diversos espacios celebrativos, recibiendo las llaves del templo.


Durante su homilía, el obispo Isauro destacó la importancia de la vida fraterna como base del testimonio evangélico: “Hoy día los tres asumen la parroquia San Antonio de Padua, y cada uno con su responsabilidad; ciertamente con la responsabilidad que Julio tiene, pero es la fraternidad la que está invitada a vivir y testimoniar su vida como primera manera de evangelizar y de anunciar a Jesús. Esta es la clave franciscana”. Añadió que los hermanos vienen a “caminar con ustedes, para caminar en el territorio de la parroquia, para caminar con todas las comunidades, para dejarse sorprender y abrazar por la vida de las comunidades, su historia, y aportar desde su espiritualidad”.


En el ofertorio, la comunidad expresó su identidad y compromiso entregando signos distintivos de las cinco comunidades parroquiales. De manera especial, la coordinadora parroquial ofreció el libro más antiguo de sacramentos, que data de 1924, recientemente rescatado de entre los escombros del incendio ocurrido en octubre del año pasado. Una familia de la catequesis presentó el pan y el vino, como símbolo de la vida entregada y compartida.


La canciller también leyó los decretos oficiales que confirman al hermano Julio Campos como párroco y al hermano Mario Márquez como vicario parroquial, formalizando así el inicio del servicio pastoral de la fraternidad franciscana en esta comunidad.


En sus palabras finales, el hermano Julio agradeció emocionado la presencia de los fieles y compartió parte de su historia vocacional: “Nací a dos cuadras de una iglesia franciscana, la parroquia Nuestra Señora de Luján, y desde pequeño comencé a beber de leche franciscana. Hoy, después de 25 años en la Orden, la Providencia nos ha invitado al hermano Mario, al hermano Manuel y a mí a caminar juntos aquí. No venimos más que a eso: a caminar juntos e invitarnos mutuamente a hablar de Dios, un Dios que es bueno, misericordioso, que nos perdona y nos llena de alegría”.


Con profunda gratitud, recordó que el hermano Isauro fue su maestro en el noviciado, y el hermano Mario su maestro de profesión temporal: “Estoy entre dos maestros con quienes hoy la Providencia permite que caminemos juntos, para hablar de Dios, para escucharlo también en ustedes”.


Como es tradición en la parroquia cada martes, la celebración culminó con las oraciones a San Antonio y la entrega del pan bendito, símbolo de la caridad franciscana y del compartir fraterno.

Fuente: Comunicaciones Diócesis de Iquique

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