El hermano Isauro Covili Linfati, obispo de la Diócesis de Iquique, comparte una profunda reflexión en el contexto de Semana Santa, invitando a vivir la Cuaresma como un camino de conversión, encuentro con Cristo y renovación de la vida comunitaria. A través de un mensaje cercano, anima a los fieles a reconocer la presencia de Jesús en la vida cotidiana y a caminar con esperanza a la luz de la Pascua.
25 de marzo de 2026
Iquique

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Mis queridos hermanos y hermanas, junto al deseo que el amor de Dios inunde sus corazones, les comparto algunas reflexiones en la proximidad de la Semana Santa par nuestro andar eclesial, personal y para quienes este tiempo de cuaresma y penitencia pueda estar resultando algo fatigoso.
"El Señor les conceda la paz"
1. El tiempo de Cuaresma por lo general despierta en el interior de la vida del cristiano y en la comunidad discipular y misionera un nuevo dinamismo que posibilita una experiencia profunda de fe bautismal, de encuentro con la Palabra de Dios, y de anuncio alegre de Jesucristo. Es un tiempo de conversión iluminado por la Pascua de Jesús, como también es un viaje hacia la interioridad de la propia persona, que pasa por la mente-inteligencia, la razón-reflexión y e l corazón-silencio.
2 . Cada uno sabe lo que ha significado el hacer el camino cuaresmal en la Comunidad eclesial, en lo personal y en el ambiente familiar. Solo me permito como su hermano y Obispo, invitarles a meditar durante los días antes de celebrar la Semana Santa, algunas reflexiones que brotan de una pregunta que Jesús hace a Juan y compañeros: ¿Qué buscan? (Juan 1,38). Es una pregunta vital que nos permitirá meditar y compartir profundamente aspectos de nuestra vida.
3 . Para san Buenaventura el deseo (desiderium) es el motor fundamental del alma en su itinerario hacia Dios, entendido como una sed de infinito que impulsa la unión mística. El deseo se aviva mediante la oración, la contemplación, el ayuno y la caridad, convirtiendo al hombre en un ser inflamado de amor divino. El ser humano, según su antropología, está estructuralmente diseñado para el deseo, definido por su relación con Dios, lo que lo convierte en un buscador, cuyo movimiento no solo es intelectual sino, por sobre todo del corazón. La pregunta de Jesús tiene que ver con el deseo, sino no hay búsqueda.
4. E l mundo, al igual que nuestro país y Región están tan lleno de belleza que son de Dios, pero también tiene expresiones de fealdad propia de nuestra humanidad como es la violencia, las guerras sin sentido, las prácticas de injusticias, el no cuidado del planeta, etc. La pregunta de Jesús: ¿Qué buscan? A menudo la sentimos en el corazón, cuando nos confrontamos con la complejidad de la vida y decisiones que se deben tomar.
5 . Desde la pregunta formulada por Jesús, una primera reflexión que te comparto tiene relación con la necesidad de cultivar el silencio. No es el hecho de no hablar, o dejar espacios vacíos en la comunicación con el otro, sino que, el silencio posibilita un encuentro. No estamos solos, sino habitados. Pero a veces estamos tan llenos de ruidos y distracciones que no ayudan a mirar la interioridad, de encontrarnos con Dios y de estar con Él. El silencio es tan necesario para buscar y volvernos a Dios y vivir la experiencia del salmista:"¡Busca mi rostro!, Tu rostro buscaré, Señor" (27,8).
6 . El silencio hace posible un discernimiento verdadero para buscar y encontrar una dirección, un norte, un horizonte seguro en la vida. Tal acción del pensamiento exige libertad interior para aceptar las propias limitaciones y tener sentido de pertenencia. ¿A quién pertenezco?, ¿Quién o qué me da seguridad y claridad en mi vida? El versículo 39 del mismo capítulo del evangelio de Juan mencionado más arriba da una señal: ¿Maestro dónde vives?, y Jesús le dice vengan y vean"
7. Otra reflexión que les comparto; hace unos días atrás escuche decir a una joven que su existencia se encontraba inquieta, marcada por miedos y por la depresión, me decía "lo que más añoro es la alegría, antes era alegre y se me ha perdido". Cuan alegres somos. Cuanta alegría descubro en mi vida, en mi familia, en la Comunidad cristiana, en el barrio, en el trabajo...etc. La alegría, brota cuando nos damos cuenta que somos amados por lo que soy, y siendo una virtud estoy invitado a cultivarla porque eleva el alma hacia Dios, que es la fuente del gozo. (Lucas 1, 27; 15,7; Rom 15,3; 2Juan 1,12; Gal 5,22; y Evangelii Gaudium: la alegría del Evangelio). Te invito a rezar por esta joven y por todas las personas que han perdido la alegría y el sentido de la vida. Que el Señor nos de la gracia de la alegría como nos aconseja san Pablo: "Estén siempre alegres en el Señor; les repito estén alegres..." (Filipenses 4,4-5).
8. Un tercer pensamiento, es el recuerdo que guardo y rezo de las cartas de muchos jóvenes y adultos que en los últimos cuatro años me han escrito pidiendo el sacramento de la Confirmación, en la que manifiestan varias motivaciones, pero una de las que más se repite es que han conocido a Jesús y han descubierto por sobre todo el valor de la vida comunitaria. El proceso de encuentro y de formación les ha permitido buscar y encontrar buena vida comunitaria. Comunidad con Dios, con otros y con la creación. Vemos claramente que, en el mundo hay sed de comunión que se manifiesta muchas veces en un mundo frío y competitivo. Manifiesto que al pie de la Cruz como lo viviremos el viernes santo, la comunidad de Jesús se había desintegrado y en el mismo lugar, volvió a renacer al pie de la Cruz (Juan 19,25-27), siendo así testigos que Jesús continúa creando, inclusive cuando nada parece posible.
9 . La Iglesia en su fidelidad a su Señor, es invitada a construir comunidad en comunión y participación, en sinodalidad, permaneciendo comprometidamente junto a los que sufren, especialmente con las víctimas de la injusticia. Es justo y necesario preguntarnos ¿Cómo es mi comunidad de pertenencia? ¿Cuánto testimonio de comunión existe en los ambientes que frecuento que verdaderamente expresen sentido de pertenencia?
10. Una última reflexión responde a la búsqueda más sentida del ser humano y de los pueblos: el ansia de paz; de la paz interior, paz al mundo que Dios tanto amó y ama. La paz que Jesús nos da, no la puede dar el mundo (Juan 14,21). La Paz es mucho más que ausencia de conflictos, se trata de hacer un verdadero camino de restauración y de plenitud, llegando a tener un corazón purificado y pacificado como lo reconocemos en la persona de san Francisco de Asís. Paz con Dios, con su interioridad, con los demás y con la creación entera. La paz tiene rostro de diálogo, de fraternidad, de reconciliación y de vida buena para todos los pueblos.
11. Me asiste el deseo que estas líneas que escribo, permitan a los sacerdotes, diáconos, religiosos y religiosas, a todos los laicos y comunidades cristianas parroquiales, a todos los bailes y organizaciones religiosas existentes, a los colegios y centro de estudios superiores en la Diócesis, puedan seguir creciendo en su vida de oración, en su vida comunitaria, en su vivencia de la alegría, en el camino sinodal: forma de ser Iglesia, en un compromiso por la paz, la justicia y el cuidado de la creación, y por supuesto, en el anuncio del Reino de Dios en cercanía con todos, y especialmente con los más pobres en quienes Jesús sigue padeciendo, muriendo y resucitando.
12. Finalizo estas reflexiones haciéndoles dos invitaciones: la primera, que en estos días vayas a la parroquia más cercana de tu casa y averigües los horarios de las celebraciones de Semana Santa, para que puedas participar activamente en ellas. La segunda: los convoco y los invito a encontrarnos en el templo Catedral el miércoles santo (1 de abril) a las 19:00 hrs, para celebrar la Misa Crismal, donde junto a toda la Iglesia diocesana podrán participar del rito de la bendición de los santos oleos y de la consagración de Crisma, los que se ocuparán durante todo el año en la celebración de los sacramentos. Los espero, vengan a celebrar junto con sus familia y amigos.
13. Que la gracia de Dios les permita ver su mano en todo momento y les llene de esperanza. Pido a la Santísima Virgen, Nuestra Señora de la Tirana y de san Lorenzo Mártir que los sigan acompañando y animando en su fe y en su camino cuaresmal.
Los bendigo
+Isauro Covili Linfati, OFM
Obispo de la Diócesis de Iquique
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Fuente: Comunicaciones Diócesis de Iquique

