En la solemnidad de la Santísima Trinidad, la comunidad parroquial celebró con alegría la Confirmación de cerca de 30 hermanos, quienes recibieron el don del Espíritu Santo en una Eucaristía presidida por el obispo de Iquique, Isauro Covili Linfati.
31 de mayo de 2026
Iquique

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La mañana del domingo 31 de mayo, solemnidad de la Santísima Trinidad, la comunidad de la parroquia San Antonio de Padua de Iquique vivió una celebración de fe, en la que cerca de 30 hermanos recibieron el sacramento de la Confirmación.
La Santa Misa fue presidida por el obispo de la Diócesis de Iquique, hermano Isauro Covili Linfati, y concelebrada por el párroco, Fray Jaime Campos. La celebración contó con una gran participación de fieles, familiares y amigos, quienes acompañaron con alegría y oración a los confirmandos en este importante paso de su vida de fe.
Durante su homilía, el obispo centró su reflexión en el misterio de la Santísima Trinidad, corazón de la fe cristiana, destacando que Dios es Padre, Hijo y Espíritu Santo: tres personas distintas y una sola naturaleza divina. Asimismo, invitó a los presentes a profundizar en la pregunta fundamental sobre la propia identidad, recordando que el “yo soy” no se limita a las actividades o profesiones que una persona realiza, sino que remite a la dignidad profunda del ser humano creado por Dios.
Monseñor Covili también señaló que la fe es un don gratuito del Señor, pero que requiere de la inteligencia, la razón y la búsqueda sincera de la verdad. En ese sentido, animó a los confirmandos a cultivar una fe madura, capaz de dialogar con la realidad y de iluminar todas las dimensiones de la vida.
Refiriéndose al sacramento que recibirían, explicó que el Espíritu Santo ya habita en ellos desde el Bautismo, pero que en la Confirmación reciben una nueva fuerza para vivir como discípulos y misioneros de Jesucristo. “Hoy reciben una nueva moción del Espíritu Santo para caminar en la vida, buscar al Señor y orientar el corazón hacia los bienes eternos”, expresó.
El pastor diocesano destacó además que la Santísima Trinidad es el modelo perfecto de comunidad, llamada a inspirar las relaciones humanas, familiares y eclesiales desde el diálogo, el perdón, la escucha y la fraternidad. En este contexto, invitó a los nuevos confirmados a comprometerse con las grandes causas de la humanidad, como la paz, la justicia, el cuidado de la creación y la defensa de la dignidad de las personas.
Finalmente, exhortó a los presentes a mantener una vida activa dentro de la comunidad cristiana, participando fielmente de la Eucaristía dominical y dando testimonio del Evangelio en medio del mundo. “No podemos vivir sin el Día del Señor ni sin la Eucaristía. Desde ella somos enviados a anunciar el Evangelio y a dar testimonio de Jesús”, afirmó.
Tras la renovación de las promesas bautismales y la imposición de las manos, los confirmandos recibieron la unción con el Santo Crisma, signo visible del don del Espíritu Santo que los fortalece para ser testigos de Cristo en la Iglesia y en la sociedad.
La celebración concluyó en un ambiente de profunda alegría y gratitud, encomendando a los nuevos confirmados a la protección de la Santísima Trinidad para que continúen creciendo en la fe y el servicio a sus hermanos.
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Fuente: Comunicaciones Diócesis de Iquique











