La jornada estuvo marcada por la alegría, la oración y el testimonio de los bailes religiosos que se congregaron en torno a la Virgen del Carmen, patrona del templo.
11 de octubre de 2025
Iquique

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El sábado 11 de octubre, la comunidad de la Capilla Nuestra Señora del Carmen de Plaza Arica celebró con gran fervor su 92º aniversario, recordando más de nueve décadas de vida y devoción mariana en el histórico sector norte de Iquique.
Las actividades comenzaron a las 11:00 horas con el inicio de fiesta, momento en que las sociedades religiosas expresaron su fe a través de cantos y danzas dedicadas a la Virgen del Carmen.
Por la tarde, a las 19:00 horas, se celebró la Santa Eucaristía en el frontis del templo, presidida por el padre Benito Tapia Espinoza, párroco, y acompañada por el diácono permanente Milton Jorquera. La misa comenzó con la salida de las imágenes de la Virgen del Carmen y San José, y tuvo un momento especialmente significativo cuando, durante el canto del Gloria, hizo ingreso la imagen del Niño Dios, símbolo del Año Jubilar de la Vida que celebra la Iglesia.
En su homilía, el padre Benito invitó a la comunidad a reflexionar sobre el verdadero sentido de la celebración: “No estamos celebrando solo las cuatro paredes de este templo, sino los 92 años del templo vivo, que son ustedes, la comunidad que ha mantenido viva la fe a lo largo de los años. Este lugar ha sido testigo de alegrías, de despedidas, de encuentros con Dios. Somos llamados a ser templos de esperanza, de amor y de vida, testimonio alegre de la presencia del Señor entre nosotros”.
El sacerdote también recordó que este templo es conocido como la cuna de los bailes religiosos, destacando el compromiso y la perseverancia de las generaciones que han sostenido su historia y misión evangelizadora.
“Así como María fue templo del Salvador, nosotros también debemos ser templos de vida. No podemos dejar que las ‘termitas’ de la falta de fe o la indiferencia dañen nuestra Iglesia. Debemos mantenernos firmes, siendo templos sólidos que reflejen la presencia de Cristo en nuestras vidas”, expresó el padre Benito.
Durante la eucaristía se realizó además la bendición a los bailarines que dejan las filas, quienes recibieron el escapulario como signo de consagración a la Virgen del Carmen, y la bendición a los nuevos integrantes que se incorporan a los bailes religiosos.
La jornada concluyó con una procesión por las calles del sector, en la que las imágenes de la Virgen y San José fueron acompañadas por danzas, cantos y oraciones, renovando el compromiso de la comunidad de Plaza Arica de seguir siendo templo vivo de fe, esperanza y amor.
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Fuente: Comunicaciones Diócesis de Iquique














