En una noche marcada por fe, tradición y emotivos signos jubilares, el obispo Isauro Covili llamó a vivir la caridad como camino de santidad, siguiendo el ejemplo del mártir patrono del pueblo.
10 de agosto de 2025
Tarapacá

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La noche del 9 de agosto, el pueblo de Tarapacá se vistió de fe y devoción para vivir la Eucaristía de víspera de la Fiesta Patronal de San Lorenzo. La celebración fue presidida por el hermano Isauro Covili Linfati, obispo de la Diócesis de Iquique, y concelebrada por el padre Benito Tapia Espinoza, párroco, junto al padre Ronal Cartagena Orochi.
Miles de fieles llegaron hasta la plaza del pueblo para esperar el bendito 10 de agosto. Cerca de las 21:30 horas, los bailes religiosos cesaron sus danzas para dar paso al ambiente orante de la misa. A las 22:00 horas, la bendita imagen de San Lorenzo salió al atrio del templo, recibiendo el saludo de manos alzadas, banderas y vítores. Un momento especialmente emotivo se vivió con la entrada de la reliquia del santo mártir —un pequeño fragmento de su cuerpo— portada por diáconos y escoltada por bailarines de la Diablada.
En el marco del Año Jubilar 2025, durante el canto del Gloria, una imagen del Niño Dios ingresó desde el centro de la plaza hasta el altar, recordando que Cristo es el centro de la vida y misión de la Iglesia.
En su homilía, el obispo Covili profundizó en el Evangelio del juicio final (Mt 25,31-46), invitando a los presentes a vivir la caridad como camino de santidad. “El rostro de Dios se oculta y se expresa en los pobres, en los hambrientos, en los presos… El amor cristiano es acción, es compromiso con el rostro sufriente del otro”, señaló, destacando que omitir el bien y no mirar al necesitado es cerrar el corazón a la vida que Dios ofrece.
Recordó que la Eucaristía es fuente y culmen de la vida cristiana, de donde brota un compromiso concreto con el más vulnerable: “Quien sabe postrarse ante la Eucaristía no puede dejar de estar atento a las situaciones indignas del hombre… La espiritualidad eucarística es antídoto contra el individualismo y el egoísmo”. También exhortó a invertir el orden social que margina y excluye, comenzando por las propias familias, comunidades y barrios, dando pasos pequeños pero firmes para construir cielos nuevos y tierra nueva.
El obispo llamó a “aspirar a cosas grandes” y a ser “santos valientes” que vivan las bienaventuranzas en todos los rincones de la región, siguiendo el ejemplo de San Lorenzo, quien descubrió el rostro de Dios en los pobres y se entregó hasta el martirio.
La celebración continuó entre cantos, oración y un clima de fervor que acompañó la espera del alba. A medianoche, el repique de campanas del centenario campanario anunció la llegada del 10 de agosto. Con alegría y emoción, la asamblea entonó el himno a San Lorenzo, agitando banderas y proclamando su lema: “Vamos junto a San Lorenzo animados por su amor, Peregrinos de Esperanza al encuentro del Señor”.
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Fuente: Comunicaciones Diócesis de Iquique














