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El Papa León XIV: Nadie se perderá, porque el amor de Dios alcanza a todos

En el Ángelus de este domingo, conmemoración de todos los fieles difuntos, el Papa León XIV invitó a los fieles a contemplar la resurrección de Cristo como la gran esperanza que ilumina la vida y la muerte de cada persona. Patricia Ynestroza-Ciudad del Vaticano.

2 de noviembre de 2025

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En el marco de la Conmemoración de todos los fieles difuntos, el Papa León XIV subrayó que el corazón del Evangelio es la certeza de que “nadie se pierde para siempre, porque la voluntad de Dios es que todos tengan vida”. “La voluntad del que me ha enviado es que yo no pierda nada de lo que él me dio, sino que lo resucite en el último día” (Jn 6,39), recordó el Papa citando el Evangelio de san Juan. Estas palabras, explicó, revelan la preocupación profunda de Dios por cada ser humano: que todos encuentren su lugar en la plenitud del amor divino.


“Por lo tanto, el núcleo de la preocupación de Dios está claro: que nadie se pierda para siempre, que cada uno tenga su lugar y resplandezca en su unicidad.”


Una comunión que abarca todas las diferencias

León XIV relacionó la fiesta de Todos los Santos, celebrada el día anterior, con la conmemoración de los difuntos, presentándolas como dos dimensiones de una misma realidad: la comunión universal del amor de Dios.


La Solemnidad de Todos los Santos, dijo, es la fiesta que celebra la comunión entre todos los hijos e hijas de Dios. El deseo de participar en la vida divina está inscrito en el corazón humano y se manifiesta como búsqueda de reconocimiento, atención y alegría. Y luego citó al Papa Benedicto XVI cuando escribió al respecto:


“la expresión “vida eterna” trata de dar un nombre a esta espera irreprimible: no es un continuo sucederse de días sin fin, sino el sumergirse en el océano infinito del amor, en el que el tiempo, el antes y el después ya no existen más. Una plenitud de vida y de felicidad: es esto lo que esperamos y aguardamos de nuestro estar con Cristo”


Memoria y esperanza ante la muerte

El Pontífice señaló que el recuerdo de los difuntos no es un ejercicio de nostalgia, sino un acto de fe y esperanza. “Sin la memoria viva de Jesús —advirtió—, cada vida corre el riesgo del olvido; pero en Él, incluso quien no tiene quien lo recuerde conserva su infinita dignidad”, y añadió:


“Jesús, la piedra que los constructores ha rechazado, es ahora la piedra angular (cf. Hch 4,11). Este es el anuncio pascual. Por esta razón, los cristianos recuerdan desde siempre a los difuntos en cada Eucaristía, y hasta la fecha piden que sus seres queridos sean mencionados en la plegaria eucarística. Desde aquel anuncio surge la esperanza de que nadie se perderá.”


La voz que viene del futuro

Al final del Ángelus, León XIV invitó a los fieles a que la visita a los cementerios no sea solo un momento de silencio o nostalgia, sino una afirmación de fe en la resurrección. “Cuando profesamos: ‘Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro’, conmemoramos el futuro —dijo—. No vivimos encerrados en el pasado ni en el presente, sino abiertos a la vida nueva que Cristo promete”. Con un tono esperanzador, el Papa aseguró que la voz de Jesús nos llama por nuestro nombre y nos prepara un lugar donde el amor vence a la muerte. “Que María, mujer del Sábado Santo, nos enseñe a seguir esperando incluso cuando todo parece perdido”, concluyó.


Video:


Fuente: Vatican News

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