SALUDO A LA IGLESIA QUE PEREGRINA EN IQUIQUE.

Lunes 25 de Abril, 2022

 


Hoy sábado 23 de abril del año 2022, por estas letras me uno a la Diócesis de Iquique que tiene como patrono a la Inmaculada Concepción. 
Inicio mis palabras dando gracias a Dios Padre, a Dios Hijo, rostro de la misericordia del Padre y al Dios Espíritu Santo que hace nueva todas las cosas.  Al Papa Francisco, obispo de Roma y pastor universal por la confianza depositada en mi persona y a los hermanos Franciscanos que me han formado para vivir el evangelio como reza nuestra forma de vida. 
Saludo con cariño y alegría a la Iglesia de Iquique, a todas sus comunidades que peregrinan, celebran y anuncian a Jesús resucitado. 
Saludo a todos los sacerdotes y a los diáconos de la Diócesis, como también a todas las religiosas y religiosos que aman y sirven al Señor en esta tierra nortina, desde su carisma propio, riqueza de la Iglesia y para el mundo. Permítanme dar en esta ocasión un saludo a mis hermanos franciscanos. 
Saludo a los movimientos laicales, a los catequistas y agentes pastorales, a los que se encuentran formándose en la diversas catequesis. 
Saludo a los que aman al Señor y a su Madre María por medio de los bailes religiosos y que irradian su fe y acudiendo a los diversos santuarios, especialmente a la Virgen de la Tirana.  
Saludo a los jóvenes que participan en la pastoral, como aquello que no participan e inclusive no creen. A los que están presente en diversas organizaciones juveniles, a los que sueñan por cambiar el mundo, a los que han dejado de hacerlo, y a los que están sumergidos en la droga, en la delincuencia y en la cárcel por diversos motivos.  
Saludo a los enfermos y ancianos especialmente a los que se encuentran solos.  Saludo a los que se han alejado de la Iglesia por temas de abusos. Un saludo a todos los que trabajan en la educación, en la salud, y a todas las autoridades civiles, de Orden y militares. 
Saludo a los hermanos migrantes que han llegado a la zona y por toda la ayuda que la diócesis les ha brindado. Finalizo saludando a todas las iglesias cristianas y a las que no lo son. 
Manifiesto palabras de agradecimiento para Mons. Guillermo Vera, por toda su labor pastoral realizada en Iquique.  
A todos les deseo que el Señor Resucitado les conceda la paz y que trabajemos por la paz 
Queridos hermanos, hermanas, creo profundamente en el Señor que se encarnó y se hizo pobre para enriquecernos, y creo que la Iglesia de Iquique, que es universal y local a la vez, tiene una bella historia que custodiar, un presente que tenemos que vivir con generosidad y un futuro a abrazar con esperanza y audacia. Claves que acompañaran nuestro caminar para seguir siendo Iglesia sinodal, profética, esperanzadora, de relaciones cordiales y fraternas, construyendo ambientes sanos, seguros, inclusivos y respetuosos de la dignidad sagrada de toda persona, especialmente de los más pobres y vulnerables. La Iglesia, que es pueblo de Dios, pueblo de bautizados y anunciadora del Reino, es invitada a permanecer a los pies de su Señor, aprendiendo cada día a vivir el icono del lavado de los pies que hemos realizado el jueves santo y que se constituye en memoria cotidiana de la encarnación de Jesús y de la eucaristía. Invitada a cultivar una vida de profunda oración, para ser Comunidad abierta y acogedora e ir por los caminos del norte, misionando, 
evangelizando y anunciando la salvación y la vida nueva, plena y eterna que se nos regala en Jesucristo, el Dios de las bienaventuranzas. 
Les manifiesto mi deseo de estar pronto entre ustedes, de conocerlos personalmente y que ustedes puedan también aprender a conocerme y juntos celebrar, alabar y evangelizar de manera sencilla, humilde, pero con osadía como nos pide Jesús en su Evangelio, siempre remando para ir a la otra orilla y tratando de comprender sinodalmente el tiempo presente. 
Finalizo invitándoles a seguir rezando por la paz para nuestro país y para el mundo en tiempos de tanta violencia y guerras. Unidos en la Oración y de la mano de María, Madre hecha Iglesia, que siempre nos dirá: “hagan lo que él les diga” (Jn. 2,5). 
Unidos en la oración. 
Fr. Isauro Covili Linfati, ofm.  
Su hermano