REUNION DE VICARIOS Y DECANOS PARA ORGANIZAR EL CAMINO PASTORAL 2022

Sábado 12 de Marzo, 2022

 


Fruto de nuestra reunión, la cual fue tremendamente enriquecedora, concluimos que no se puede negar que la acción pastoral es dinámica, es decir, tanto el hombre y los contextos sociales en los que vivimos van “cambiando”, y es a esas mutaciones a las que Dios viene a darle sentido a la vida de los hombres, para no ahogarse en el sin sentido de la vida. Esto verdad trae por consecuencia que, para cada tiempo, se hace necesario una Iglesia que en su accionar encarne matices diferentes, así para los tiempos que se vive es urgente pasar de una Iglesia jerárquica y triunfalista, a una Iglesia sencilla, transparente, dialogante, acogedora, valiente y alegre.  
Este dinamismo de la acción pastoral, requiere de los pastores la obligación de una constante reflexión sobre los caminos y las formas debe realizar el anuncio del Evangelio; exigiendo la necesidad de renovar la manera de entenderse como Iglesia, discerniendo qué es lo esencial en el anuncio de la buena nueva, con el fin de poder construir la civilización del amor. 
Fruto del dialogo que realizamos el miércoles recién pasado (23 febrero, 2022), donde analizando el documento enviado al clero, religiosos, religiosas y diáconos, titulado “Camino Pastoral de la Iglesia de Iquique 2022”, el cual contiene los aportes del personal consagrado de la diócesis, vertidos en la última reunión del año 2021.
De nuestra reunión, logramos concluir algunas ideas y conceptos muy luminosos, los cuales nos ayudarán a poner en perspectiva sinodal el aterrizaje del documento antes mencionado. 
Lo primero, lo conveniente de tener un “camino pastoral”, el cual además de orientar permite avanzar como Iglesia con directrices concretas, que vienen a ser los acentos y opciones pastorales prioritarios de la diócesis de Iquique.  Cuando se tiene una meta, se sabe a dónde se quiere ir, cómo llegar y sobre todo qué nos motiva en este caminar
Lo segundo, no basta con tener un camino y una meta, es necesario también que este proceso sea realizado de forma comunitaria, como una iglesia unida, que sabe reconocer sus limitaciones y sus fortalezas, y que está dispuesta a vivir todo este proceso de manera dialogante, con una gran capacidad de escucha del laicado, que genera los espacios para encontrase con ellos, y juntos avanzar. De esta forma, se podrá ir rumiando las ideas y conceptos vertidos en el documento de trabajo, de forma de internalizarlo y encarnarlo en la vida ordinaria de nuestra pastoral parroquial, de movimientos, de áreas, de bailes religiosos, etc. 
Lo tercero, la urgencia necesidad de abandonar el estado de inercia pastoral al que la pandemia nos confinó. Hay que reconocer que no sólo nuestros laicos se acostumbraron al modo Zoom, ello también nos sucedió a nosotros (agentes pastorales), reduciéndonos pastoralmente a lo mínimo. No nos podemos conformar con saber que la gente está detrás de una pantalla, es urgente volver a la presencialidad, y arriesgarse con valentía, ardor y fuerza en la acción evangelizadora. 
Es necesario despertar del sueño, y volver a la misión; tenemos que entrar a este tiempo nuevo, un tiempo pastoral más integrador, más dialogante, más horizontal, más testimonial y menos teórico.  
Lo cuarto, la necesidad de salir de los capillismos, hay que tomar más conciencia de que somos una “iglesia diocesana”, que sabe confiar en el poder de la gracia que viene de lo alto para enfrentar estos nuevos tiempos. La realidad no nos puede aplastar, somos hombres de esperanza, y juntos seremos capaces de ser una Iglesia más viva, más testimonial y más orante. 
La visita de la imagen del Carmen para el 8 de diciembre, nos permitió darnos cuenta que nuestro pueblo necesita encontrarse, necesita celebrar su fe, y a la vez, está el deseo de dar testimonio que somos una Iglesia que espera y confía en el Dios que viene a salvar. 
Lo quinto y final, no podemos ser una Iglesia espectadora, distante, que se conforma con hacer lo mínimo, es vital ser una iglesia comprometida. Tenemos que cambiar la mirada, y dejar de mirar sólo el interés de mi reducto y tener una mirada más amplia, más integral. De esta forma, el camino pastoral no pasa a ser sólo un calendario con actividades que se deben cumplir, sino que existe una razón de fondo, y motivaciones claras al saber ¿qué buscamos alcanzar? ¿A dónde queremos llegar? ¿Cómo poder hacer este camino de forma comunitaria? ¿Qué nos puede ayudar? ¿Qué nos debilita? Pidamos que el Espíritu Santo nos ilumine y nos guie. 
Esto implica salir de lo teórico, y hacer la experiencia comunitaria para tomar decisiones. Hay que reconocer que en la medida que escuchamos al pueblo de Dios, este caminar será más pleno y luminoso. 
Han quedado atrás esos tiempos donde eran sólo los pastores los que decían que era lo que se tenía que hacer. Hay que abandonar la mirada piramidal y entrar en una dinámica más circular. Esta nueva formar de hacer pastoral nos acercará más al pueblo de Dios, dejando de caminar en líneas paralelas, como en líneas de tren. 
La invitación es a tener una misma mirada, y un mismo espíritu, integrador, abierto, que sabe escucha, que en todo sirve y ama. Así todos seremos capaces de mirarnos a la cara y reconocernos como hermanos y amigos, discípulos de Cristo y misioneros para el mundo.              
 
ACUERDOS TOMADOS
Se acordó hacer un camino pausado que implica:
MES ACTIVIDAD
Marzo Conversar en los consejos pastorales el camino pastoral diocesano. 
Este dialogo es de apertura a nuevas ideas. Lo que las personas puedan agregar o sugerir debe ser muy bien registrado para luego ser integrado en el camino diocesano 2022.
A su vez, cada grupo pastoral parroquial deberá también conocer el camino pastoral. La conversación no puede quedar sólo en la cúpula de los consejos. Es vital que baje a los grupos.
Este dialogo se hará también en los movimientos, bailes religiosos, colegios, pastorales especializadas.
Se tendrá un encuentro con los encargados de las diversas áreas pastorales para dialogar el camino pastoral.
Abril La primera quincena de abril, se invitará a las parroquias para tener un dialogo sincero sobre el camino pastoral, ya sea con los vicarios, decanos, o administrador diocesano.
La segunda quincena de abril, se realizará un encuentro decanal, en dónde se pueda conversar los puntos del camino pastoral.


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