La vida de la Iglesia de Iquique ha estado marcada por la escasez histórica de sacerdotes. Hasta la década del setenta el número del clero era mínimo para atender la demanda del territorio de la ciudad, la pampa y los poblados andinos. El método utilizado correspondía a una "Pastoral de Cristiandad": atención sacramental con un mínimo de catequesis de primeras comuniones y una atención devocional. Los Obispos de la época hicieron esfuerzos de evangelización, especialmente a través del método de misiones rurales y urbanas.

Con la participación del Obispo José del Carmen Valle Gallardo en dos sesiones del Concilio Vaticano II, la Diócesis de Iquique comenzó lentamente a abrirse a los cambios que invitaba el Concilio. Pero a causa de la escasez del clero, especialmente diocesano, se mantuvieron las dificultades para fortalecer una pastoral renovada. Monseñor Valle condujo la diócesis apoyado en el trabajo de sacerdotes en su gran mayoría de otras diócesis y con un clero religioso itinerante. Por ello se puede comprender que la organización del trabajo diocesano fue muy lenta. La rotación de los consagrados era permanente, llegando a decir Monseñor Valle que "cada cinco años se renueva totalmente la planta de servicio". A pesar de ello, fue disponiendo el terreno, ayudando a una mayor maduración en el compromiso laical, lo que fue siembra para su sucesor Monseñor Javier Prado Aránguiz.

Con Monseñor Prado se realizó una importante reforma de la organización diocesana: dio estructura a la organización entre los sacerdotes, formó de manera estable un Consejo de Presbiterio, creó el Consejo de Pastoral Diocesana, apoyó a los laicos y dio un impulso a las vocaciones, organizó la administración de la diócesis con esquemas renovados, tuvo un apoyo importante en sacerdotes diocesanos españoles que comenzaron a llegar por solicitud de Monseñor Valle. Ellos apoyaron y desarrollaron, junto a sus pares del clero religioso con mayor permanencia, un trabajo de gran fortalecimiento diocesano. Se debe agregar también el aumento de la presencia religiosa femenina que fue vital en el desarrollo y crecimiento de comunidades urbanas y en el trabajo andino.

Durante el período de Monseñor Enrique Troncoso, se consiguió apoyo de nuevas congregaciones que vinieron a colaborar en trabajos específicos que permitieron el desarrollo de algunas obras importantes: el Colegio del Obispado y el Hogar de Ancianos. Respecto a la estructura, se mantuvo esencialmente la establecida en esos años y se realizan los primeros intentos de la elaboración de un plan diocesano. Las principales dificultades que se experimenta a la hora de organizar un nuevo esquema pastoral son: la falta de sacerdotes para cubrir las diversas demandas, la rotación de los religiosos y el bajo presupuesto económico para las acciones pastorales.

Buscando un nuevo modelo de organización que permita aplicar los esquemas propuestos por los "pastoralistas", se ha hecho un esfuerzo de organización diocesana que responda a nuestras reales necesidades y que esté dentro de nuestras verdaderas posibilidades. Este nuevo orden pastoral llamado "pastoral orgánica" busca dar una estructura con mayor sentido eclesial, invitando a un funcionamiento como cuerpo, donde hay influencias de unos con otros con un mayor sentido de corresponsabilidad.

Teniendo presente las diversas formas de agrupación natural de las personas en la vida eclesial; las limitaciones de los consagrados y consagradas, además de la existencia de laicos comprometidos, se comenzó un camino que aún se está desarrollando. Se ha buscado establecer un responsable nombrado por el Obispo que cumpla con la tarea de coordinar, animar y fortalecer a las diversas pastorales que forman un área pastoral en la diócesis de Iquique.

Las principales labores del coordinador son: - Ayudar a descubrir el sentido de participación en el misterio de la Iglesia que tiene cada pastoral y persona en particular. - Ayudar a que las diversas pastorales se conozcan, se aprecien y colaboren. - Fortalecer el sentido de corresponsabilidad en la vida de la diócesis. - El coordinador de área no reemplaza en ningún momento la labor de los asesores propios con los que cuenta cada pastoral.

Áreas Pastorales 

Pastoral Territorial