Áreas Pastorales

4.- Piedad Popular

b)   Mundo Andino

La Iglesia, que por más de 400 años ha estado presente en la Precordillera y en el Altiplano, se ha caracterizado por tres grandes momentos pastorales que al mismo tiempo han sido coincidentes con los más importantes períodos de la historia de la Región de Tarapacá. El primero se inició con la conquista y perduró hasta mediados del siglo XVII. Se le denominó Extirpación de Idolatría, caracterizado según los expertos en el tema, por el afán y entusiasmo de dar a conocer la Buena Nueva de Jesucristo, sustituyendo a los cultos paganos que tenían cautivos a los pueblos originarios.

El segundo, que abarcó un tiempo más allá de la independencia y se le denominó Parroquia Tolerante. Su centro estaba en la acción evangelizadora de la precordillera, con su periferia andina como anexo.  Con la Guerra del Pacífico se marcó el comienzo del tercer período, llamado “chilenización”.

Al término de este hecho  histórico que trajo como primera consecuencia la anexión del norte al territorio chileno, decae la estructura de la parroquia rural, se retira el clero peruano y la aristocracia, para inmediatamente establecer la presencia del clero chileno en la región.  A partir de entonces el mundo andino comienza a  ser considerado como Tierra de Misión.

Por este mismo tiempo, se produce el auge de las salitreras, lo cual tiene un efecto nocivo en dichos pueblos.  Los hombres salen de su pueblo para prestar la mano de obra necesaria, lo que trae consigo un cambio en el estilo de vida, un rompimiento en la estructura familiar y la interrupción de las fiestas patronales, todo lo cual significó un nuevo golpe a la identidad ya amenazada del hombre andino.

La atención religiosa del pueblo Aymara se ha caracterizado, a partir de los años 20, por un abandono progresivo, motivado por la concentración de los agentes pastorales en las salitreras y en la costa. La presencia de la Iglesia comenzó a ser muy escasa y las visitas se limitaron, de manera esporádica,  a los pueblos principales.

Cabe destacar que gracias a los fabriqueros y mayordomos, es decir los encargados de los templos, se mantuvieron las celebraciones religiosas. El pueblo Aymara siempre fue religioso y continuó practicando sus celebraciones autóctonas en la clandestinidad.

Fue después del Concilio Vaticano II que la Iglesia inicia un nuevo trato para con los pueblos originarios.

 

·     Equipo de Pastoral Andina

Conscientes de la importancia de la evangelización en los pueblos de la precordillera y la cordillera en nuestra provincia, la Iglesia diocesana creó en marzo de 1982 el Equipo de Pastoral Andina (E.P.A) para atender coordinadamente, programar y realizar la labor pastoral a cargo.
 
De esta forma, se da inicio a una atención sistemática y de reapertura con los Aymaras cristianos, objetivo que se ha logrando mediante encuentros de formación de los mismos integrantes del EPA,  con jornadas de reflexión sobre el nuevo trato de la iglesia con el mundo Aymara.

Hoy se tienen objetivos más claros para llevar la Buena Nueva de Jesucristo al mundo Andino: apoyar la identidad cultural y religiosa, sus expresiones culturales y valores propios. Por otra parte se desea dignificar el culto tradicional de este pueblo con la celebración de la fiesta patronal, signo de su identidad católica y expresión de su pertenencia a la comunidad.

Este Equipo de Pastoral Andina, coordinado por Genoveva Carrillo Flores y la colaboración de un equipo de 12 laicos andinos, es el instrumento de la Diócesis de Iquique a través del cual se mueven las comunidades andinas asentadas en la ciudad, y que también regulariza los Sacramentos que se llevan a cabo durante las Fiestas Patronales.

También se capacita y prepara a los agentes pastorales autóctonos, cuya función es acompañar a su gente en las celebraciones que se llevan a cabo en los pueblos del Interior de la Provincia de Iquique.  Desde el E.P.A., cuyas oficinas se encuentran en Diego Portales 2046, se coordinan la atención pastoral para las Fiestas patronales.