Áreas Pastorales

7.- Formación Teológica

El Área de Formación de nuestra diócesis, nace de manera formal el 4 de abril del 2007, cuando durante la celebración de la Misa Crismal, monseñor Marco Antonio Ordenes Fernández lo plasma en su Primera carta Pastoral como uno de los ejes fundamentales para el desarrollo permanente del discipulado, para evaluar la formación en la vida creyente, además de ser gran apoyo al momento de programar la pastoral.

Este tercer eje pastoral, dice el obispo en su carta “Hoy, quizás más que en otros momentos de la vida de la Iglesia, surge la necesidad de dar razones de nuestra esperanza. Es necesario mostrar a otros la belleza de nuestro encuentro creyente con Cristo a través de la exposición razonable de nuestra fe. El mundo, aún sin saberlo, anda en busca de ellas y nos las pide. La formación es una permanente agua, que con el misterio de la fe, baña nuestro intelecto, para que desde allí se refresque nuestro corazón y sean fruto del amor todas nuestras acciones. La formación nos permite entrar más hondamente en la belleza de nuestra fe y nos dará las herramientas necesarias, junto al auxilio del Espíritu, para dar el testimonio alegre y convencido de nuestra verdad que es Cristo. 

Debemos estimularnos y estimular a los demás en esta tarea formativa. Animémonos en la participación de las diversas instancias de formación que ofrece nuestra diócesis. La formación en el conocimiento de lo divino y de lo humano nos llevará a ser más profundamente cristianos”. 

De esta manera, nace el Área de Formación de la Diócesis de Iquique, donde se comienza a dar cuerpo a diversos espacios para dicho fin:

 

Escuela de Formación Teológica

En el año 1984, Monseñor Javier Prado Aranguiz, recoge la inquietud de algunos laicos más comprometidos con la Iglesia que manifiestan la necesidad de tener una instancia de formación más profunda y con miras al ejercicio de algún ministerio. Sin embargo, al no contar con un sistema organizado de enseñanza, este primer intento de formación de laicos, solo fue “Ad casum” y luego de un periodo de estudios, fueron llamados algunos de ellos al ministerio del Diaconado Permanente. A pesar de que estos primeros diáconos no tuvieron una formación sistemática y regular, supieron responder al llamado hecho por la Iglesia completando en la práctica diaria su formación. 

Diez años después, Monseñor Enrique Troncoso junto al Presbítero Celestino Igor y al entonces seminarista Javier Aliz, esbozan las primeras líneas de lo que posteriormente se llamaría  “Escuela de Ministros”, para preparar a los futuros Diáconos Permanentes; es decir, la formación seguía dirigida a varones con miras a algún ministerio. Esta “Escuela de Ministros”  contó en un principio con un grupo de aproximadamente de 40 personas, número que fue disminuyendo durante el periodo, ya más organizado de estudios. De este primer grupo de postulantes se ordenaron tres Diáconos Permanentes, que hoy sirven en distintas comunidades de la Diócesis. 

En 1996 comenzó un segundo grupo de doce personas en la Escuela de Ministros; sin embargo, en el año 1998 por el viaje a España del Pbro. Javier Aliz, entonces Director de la Escuela, el Pbro. Marco Ordenes Fernández por encargo de Monseñor Troncoso se hace responsable de continuar el proceso de formación del grupo, desde el cual cuatro personas se encuentran en la última etapa de formación. 

Buscando el perfeccionamiento de la Escuela de Ministros, en 1999 y luego de algunas reuniones con el Obispo de la Diócesis, se plantea la necesidad de buscar instancias de formación que no sean exclusivas de posibles  funciones  ministeriales de laicos varones, sino que esta formación vaya dirigida al laicado en general, tanto varones como damas, con una mayor profundidad en su contenido. Se diseña un nuevo plan de formación, con una malla curricular,  que abarca la mayor cantidad de temas posibles y al mismo tiempo ir discerniendo con aquellos varones que puedan tener una vocación ministerial. Se inicia el nuevo sistema el 6 de Abril del 2000, con el nombre de “Escuela de Formación Teológica”, dependiendo directamente del Obispado de Iquique y teniendo como Director al Pbro. Marco Antonio Ordenes Fernández. 

El nuevo período se abrió con una matrícula de 140 personas, de la cuales actualmente se encuentran concluyendo  totalmente el ciclo de formación 25 alumnos. 

Esta Escuela de Formación Teológica es una instancia, cuyo objetivo es proporcionar una formación teológica y filosófica que permita dar razones de la fe, buscando iluminar el trabajo pastoral y el compromiso de vida cristiana de cuantos participan  en la formación sistemática.

 

Escuela de la Fe

Desde el año 2001 la Diócesis de Iquique desarrolla la denominada Escuela de la Fe (Duc In Altum). Durante el verano, esta instancia de formación abierta a los agentes pastorales y fieles en general, implica un trabajo amplio para toda la diócesis, es un gran desafío. 

La formación es fundamental en el crecimiento y testimonio de la Fe. Por ello que este esfuerzo debe ser una actividad de todos nosotros como Diócesis. El aporte de la organización, profesores y la promoción entusiasta de los consagrados para animar la participación de los laicos es muy importante. 

Este año la escuela quiere colocar su acento el misterio de la Iglesia que implica ser en medio del mundo un sacramento de salvación que se vive en una realidad histórica y eclesial concreta. Nuestra diócesis está invitada a ser singo y testimonio de esta verdad en medio de este Norte Grande. 

La Escuela de la Fe busca proporcionar una instancia de formación al laicado de la Diócesis con el fin de favorecer su crecimiento espiritual, eclesial y misionero en medio de la realidad en la que vive la Iglesia de Iquique. Así, a partir de la invitación que brota de la Eucaristía a constituirnos en un pueblo creyente, fraterno, testimonial y solidario queremos que la escuela continúe el desarrollo de la gran necesidad que existe acerca de la comunión eclesial, fortaleciendo el sentido de Iglesia y la pertenencia a ella. 

Los Cursos de la Escuela de la Fe están divididos este año en dos áreas: catequéticos y pastorales. Se realizan diariamente en dos bloques. El sector catequético cuenta con tres niveles: el I es obligatorio para todos los que serán catequistas y el II está destinado a quienes ya realizan catequesis y el III de la misma forma y que ya han realizado los cursos previos.