Áreas Pastorales

9.- Contribución a la Iglesia 1%

·      La Enseñanza de la Iglesia. 

El Código de Derecho Canónico  señala : “ los fieles tienen el deber de ayudar a la Iglesia en sus necesidades, de modo que disponga de lo necesario para el culto divino, las obras de apostolado y de caridad y el conveniente sustento de los ministros.”(cic. 222. & 1.)

La Conferencia Episcopal de Chile en noviembre de 1986 promulgó  un decreto general con valor de Ley Canónica y ratificado por la Santa Sede: 1)” como expresión de la participación y responsabilidad de los fieles en la labor de la Iglesia, además de las actividades que cada uno asuma según sus cualidades y particular vocación, todos los que tengan ingresos propios deberán contribuir a la misión de la Iglesia con el aporte del  1  %  de dichos ingresos.”

La Enseñanza del Catecismo de la Iglesia Católica Sobre la Contribución a la Iglesia está en el número  2043: “el quinto mandamiento (ayudar  a la Iglesia en sus necesidades) señala la obligación de ayudar, cada uno según su capacidad, a subvenir a las necesidades materiales de la Iglesia (cf . CIC can. 222).”

Pero aún hay algo más.  El destino de dos bienes tiene su sentido más profundo en relación al mismo Jesucristo. Esto queda  de manifiesto en las mujeres que servían a Jesús y a sus apóstoles con sus bienes (lc.8, 3), y, más claramente, en aquella María que derramó aquel  perfume  costoso en sus pies (Jn. 12, 1-8). Así debemos entender la obligación de contribuir a la Iglesia. Todo lo que somos y todo lo que tenemos lo hemos recibido de Dios. Somos administradores de bienes que tienen un destino que se cumple  en el cuerpo de Cristo; por Él, con Él y en Él damos gloria a Dios y servimos al hombre (mt.25, 14-30; mt, 25,31-46).

Solo entiende la necesidad de contribuir a la Iglesia el cristiano que  comprende cuál es el sentido de la presencia del cuerpo de Cristo en este mundo, y su necesidad para que Dios sea glorificado y el hombre verdaderamente servido. El que esto ha comprendido, está dispuesto a consagrar la parte de sus bienes que sea necesaria para que la palabra de Dios llegue a todos los lugares, se celebre la Eucaristía, se den los Sacramentos, se instruya en la fe y se ayude a todo hombre en toda necesidad. Y ya sabemos cuantos recursos se necesitan para llevar a cabo estas  y más  obras.

Para esto, ya Jesús contaba con una bolsa administrada por uno de sus apóstoles, pese a los problemas que esa administración pudo causar (Jn, 12,5ss; Jn, 13,29)

La Virgen María conoció las necesidades materiales que comportaba el cuerpo de Cristo que Dios le había encomendado en este mundo. Asumiéndolas con generosidad cumplió su misión, dio gloria a Dios y colaboró más que nadie a la evangelización y a la salvación del mundo. Que Ella sea modelo de la Iglesia cada vez más adulta, que sabe asumir todas las exigencias que conlleva el anuncio de Cristo y hacerlo presente en este mundo.

 

¡¡¡Les motivamos  a continuar sin descanso!!!  porque no se trata de algo exterior y marginal la misión que Cristo encomendó a su Iglesia, sino es parte integrante de la evangelización y expresión necesaria de la fe.