LA FIESTA DEL CARMEN DE LA TIRANA
Encuentro de lo humano y lo divino
+ Marco A. Ordenes Fernández
Obispo de Iquique
Nuevamente el Norte se vuelve peregrino, dirigiendo sus pasos al santuario del desierto. Son siglos de ritualidad festiva, de danzas, música y gestos ligados a las tierras del tamarugal. Hoy, el paisaje del desierto es el mismo, pero los tiempos y el modo de vivir han cambiado. Grandes transformaciones se han experimentado y se siguen viviendo en la sociedad. Y el Norte no está exento de esto. Por ello, una pregunta lógica y legítima surge a quien observa desde diversos ángulos el acontecimiento festivo de la Tirana: ¿Qué es lo que allí ocurre? ¿Cuáles son los fundamentos de esta fiesta popular y masiva? ¿Es una cuestión pagana, sincrética? ¿Tiene explicación suficiente desde el análisis social, de la lucha y liberación de fuerzas o energías? Quiero aproximarme a una explicación desde el fundamento que sostiene esta fiesta: precisamente su identidad de fiesta sagrada y religiosa; y lo que se quiere expresar con ello.
La fiesta, podemos leerla en primer lugar, desde el acontecimiento humano como un tiempo de experiencia de sobreabundancia, encuentro, equidad, identidad, vividos en el rito y en un tiempo sagrado. La fiesta tiene siempre un motivo que refiere a la identidad de las personas, Es el momento de la recreación de todo el acontecimiento humano, tanto en la experiencia de la vida como de la muerte. La fiesta implica el ejercicio de una ritualidad que exige su cumplimiento, para sostener el ejercicio del diálogo y la comprensión del todo social; y la actividad pedagógica que conlleva para introducir a las nuevas generaciones, en la misma identidad. Estos elementos profundamente humanos, se conjugan admirablemente con el otro fundamento que da sentido y plenfica el ejercicio de la fiesta: la dimensión de lo sagrado. Esta dimensión constituye un “plus maior” que fundamenta el ejercicio ritual de una fiesta como la Tirana. Pero ¿Qué es y qué significancia tiene esta dimensión sagrada en el ámbito de la fiesta de la fe?
Lo sagrado es la experiencia del Absoluto y que es totalmente distinto y superior a la naturaleza humana. Implica un acontecimiento que da sentido al encontrarse con “Otro” que es “tremendum et fascinosum”. Este acontecimiento religioso en la fe cristiana, que se vive en el corazón de la cultura y en la profundidad del ser de la persona, en la fe cristiana, se descubre en la identidad del Dios trinitario, revelado en la persona de Jesucristo, el Dios hecho carne. Así, el cristianismo tiene en el núcleo de su ser la presencia de lo sagrado, no sólo como una experiencia a la que el hombre por el ejercicio de sus actos se asoma, sino que, también expresa el acercamiento de Dios al acontecimiento humano. Desde esta lógica, las expresiones de lo sagrado, ligadas al rito cultual, la peregrinación, el lugar y tiempo sagrado, no es una factoría humana solamente, que se dirige a lo sobrenatural, sino que en ella se hace presenta, la misma realidad de Dios, encarnado en Jesucristo, Así, la fiesta del acontecimiento humano, se entrelaza con la irrupción de Dios, que sale al encuentro del ser humano. La fiesta por tanto es religiosa y sagrada; es decir, está presente la totalidad de lo humano, y sus deseos de vinculación natural con lo divino; pero también está la irrupción de Dios, en su condición personal. Esto es lo que se descubre en la fiesta de la fe, el encuentro de lo divino con lo humano, donde los diversos aspectos de la identidad de ven sostenidos, acogidos y redimidos por la presencia del Dios Salvador.
La Fiesta del Carmen de la Tirana es la experiencia del encuentro de Dios con su pueblo; y del pueblo con su Dios. El pueblo nortino descubre acogido, amado y sostenido por Dios, que es cercano, humano en la presencia del Hijo, y del ícono materno de María. Ella, expresa esta cercanía y experiencia de Dios. María, ha tenido la experiencia del encuentro plenificador de la vida con Dios. Es modelo por antonomasia de la experiencia de la cercanía de la creatura con su Creador. Esto lo percibe el pueblo creyente, se refleja en ella, y guarda sus anhelos más hondos de eternidad, y los expresa junto a ella.
La fiesta sagrada del Tamarugal, entrelaza con perfecta armonía la experiencia sagrada con lo humano porque el cristianismo siempre ha profesado esta verdad de su fe: Dios se encarna en lo humano, para llevar todo el acontecimiento humano hacia su plenitud..Quien peregrina a la Tirana, y a otros santuarios de la ritualidad cristiana, encontrará siempre este diálogo entre lo humano y lo divino, porque Dios supone siempre nuestra naturaleza para actuar en la plenificación de ella. El cristianismo latinoamericano, es un hermoso exponente en estos tiempos de esquizofrenias culturales y sociales, de la armonía, de la diálogo y belleza que surge de este encuentro, en la armonía donde Dios se descubre cercano y el hombre se descubre amado y con una vida con sentido.