Un encuentro de Fe y Esperanza



LA TIRANA

EL NORTE GRANDE CELEBRA SU FE

Agota el sol que quemando viene,
y la sombra del tamarugo mitiga mis penas,
Ya la espera del año concluye.

Cruzando el desierto, asomado el tamarugal
despunta la cúpula de un templo:
en él, la marcha del año concluye
y se alegra el corazón cansado
cuando encuentra pan y abrigo
en el rostro de una noble doncella...

¡Hay Chinita, ay Señora!
he vuelto a verte en el corazón de esta pampa
sembrada de tamarugos...
¡Ay chinita y mi querida niña,
Maria del Carmen,
Reina y Señora de la Tirana!