¡Cuidémonos!


Lunes 16 de Marzo, 2020

“El mundo aparece a la vez poderoso y débil, capaz de lo mejor y de lo peor”, así hablaba hace más de cincuenta años el concilio vaticano II, en todo este tiempo el mundo ha avanzado muchísimo más, el progreso es evidente, sin embargo, ante situaciones que nos toca vivir como es en estos días la enfermedad del corona virus, se pone de manifiesto que el ser humano es limitado y que hay muchos sentimientos que siguen combatiendo en el corazón del hombre: por un lado el ser humano siente una ansia de superación , de crecimiento,  hay capacidad de lucha y esfuerzo para vencer las dificultades, pero también se  enfrenta con miedos, temores y desafíos. Ante las dificultades cuando se saben enfrentar, sabemos que puede salir lo mejor que hay dentro de nosotros mismos: capacidad para ponernos de acuerdo, disciplina, generosidad, creatividad y hasta actos heroicos, el ser humano poderoso y débil a la vez siente en su interior una fuerza que le invita a levantar la mirada y a no dejarse avasallar por el miedo que siempre paraliza.

A lo largo de la historiar de la humanidad, ha habido muchos momentos de enfermedad y epidemias que han sabido ser superadas; en esos momentos ha habido hombres y mujeres que han servido aportando con su inteligencia y trabajo a buscar las curas adecuadas o a saber dar los consuelos necesarios.

En la historia de la Iglesia, son muchos quienes han dado su testimonio de fe sirviendo en momentos de pestes y enfermedades, sabiendo llevar la mirada de esperanza a quienes sufrían, muchos de ellos hoy los invocamos como santos de la caridad y del servicio.

Ante la situación que hoy nos toca vivir, que hemos de enfrentar con responsabilidad, pero sin dejarnos llevar por el miedo, como creyentes levantamos nuestra mirada hacia el Señor y rezamos pidiendo que muchas mentes y corazones se abran a su Espíritu para encontrar la cura adecuada y que nadie que llegue a sufrir la enfermedad se sienta solo, sino que junto al personal sanitario esté el servicio generoso y la cercanía de los hermanos.

Todos además hemos de sentirnos responsable de que esta epidemia se pueda controlar, de ahí la importancia de acoger las recomendaciones que las autoridades de salud y el propio sentido común nos van recomendado. Ahora llega el tiempo de vacunarse, sobre todo quienes son los grupos más vulnerables, cada uno de nosotros ha de cuidar esas prácticas recomendadas para evitar los contagios y dentro de lo que podamos continuar con la vida normal. Que la situación especial que nos toca vivir, nos ayude a ser más humilde y sencillos, a sabernos necesitados unos de otros, a no creernos súper héroes, sino a reconocer que somos creaturas, pero capaces de seguir transformando y cuidando nuestro mundo cuando con sabiduría y fe enfrentamos la vida y lo que ella trae consigo.

¡Cuidémonos unos a otros! ¡Dios nos bendiga!.