ECOLOGÍA


Lunes 17 de Febrero, 2020

Es hermoso como en la Sagrada Escritura se nos relata el hecho maravilloso de la creación. Con qué cariño Dios hace todas las cosas, con qué agrado las contempla, toda la creación manifiesta su gloria y poder, y Dios la hace pensando en el ser más grande de la creación, cada hombre y mujer.

La creación entera es puesta en las manos del ser humano, para que, junto con gozar de ella, administre lo que se le ha entregado. El hombre recibió inteligencia y capacidad de dominar todo lo creado.

Al entrar el pecado en el mundo se produce un quiebre tan grande que influirá también en la creación entera, la cual espera ser liberada de la corrupción como nos enseña San Pablo.

En el último tiempo se ha crecido en una conciencia cada vez más fuerte de cómo tener que cuidar la creación, ya que ella es nuestro hogar. En nuestra sociedad se ha crecido en una conciencia de cómo debemos cuidar las diferentes especies y que bueno que así sea, pero lamentablemente no siempre se cuida y vela por todas ellas y por la que es la importante de todas, la especie humana; así por ejemplo se hacen grandes esfuerzos por salvar ballenas y focas, causas sin duda muy nobles, pero por otro lado se favorece o promueve el aborto y la eutanasia.

El Papa Francisco acaba de publicar una Exhortación Apostólica que lleva por nombre “Querida Amazonia”, haciéndonos hacer en cuenta que el cuidado de esta vasta zona del planeta, hoy tan amenazada, es algo que nos concierne a todos y que el velar por su cuidado nos llevará saber valorar toda la creación de la cual no somos dueños sino administradores. Cuidando la creación nos cuidamos a nosotros mismos. Con todo, la naturaleza no se puede endiosar, ha sido entregada al hombre para que usándola bien saque de ella lo necesario para vivir y progresar. El problema radica en que nosotros no siempre sabemos usarla y en tantos casos se ha abusado de ella lo cual se ha revertido en contra nuestra. Hemos perdido especies, se ha dañado el habitat de aves, animales, peces y del mismo ser humano. Aunque a veces pareciera todo como perdido, como humanos y creyentes creamos que con la gracia de Dios el ingenio humano es capaz de vislumbrar cosas nuevas y de alguna manera revertir el daño que hemos producido

Reforcemos los hábitos personales de orden y limpieza en el hogar, oficinas, escuelas, lugares que frecuentamos, las calles. Cuidemos el recurso agua, aprendamos a usarla y no derrocharla, va siendo cada vez más escasa y de ella depende la vida Promovamos algunas campañas ecológicas sencillas en las escuelas y entre los vecinos. No olvidemos nunca que nuestro entorno va mucho más allá de las paredes de mi casa.

Estemos atentos a los proyectos de desarrollo que puedan implicar cambios profundos que después debamos lamentar. Hoy se pueden hacer estudios, serios, responsables que ayuden a prevenir catástrofes ecológicas, pero todo esto deber ser publicitado, estudiado, compartido con todos los grupos humanos comprometidos.

Ni cerrarnos al uso de la naturaleza, de la creación, pero tampoco pasarla a llevar porque eso tarde o temprano se vuelve en contra del ser humano, centro de la creación de Dios. La creación es para nosotros y para los que viene tras nosotros.