Tirana 2019


Lunes 08 de Julio, 2019

“En  una peregrinación, el creyente celebra el gozo de sentirse inmerso en medio de tantos hermanos, caminando juntos hacia el Dios que los espera.  La decisión de partir hacia el Santuario ya es una confesión de fe, el caminar es un verdadero canto de esperanza, y la llegada un encuentro de amor. La mirada del peregrino se deposita sobre una imagen que simboliza la ternura y la cercanía de Dios. El amor se detiene, contempla el misterio, lo disfruta en silencio. También se conmueve, derramando toda la carga de su dolor y de sus sueños. La súplica sincera, que fluye confiadamente, es la mejor expresión de unen corazón que ha renunciado a la autosuficiencia, reconociendo que solo nada puede. Un breve instante condensa una viva experiencia espiritual”, así contempla y se goza la Iglesia en la gran experiencia de fe que los creyentes viven en torno a los santuarios que les son más queridos.

Esta semana, se inicia la Fiesta, el corazón de tantos en la región y más allá de ella comienza a latir fuerte, los preparativos para subir y la espera de la cita con la Chinita, nos llena de entusiasmo y juventud, es el  milagro de la fe que nos hace sentir amados, acompañados, acogidos, consolados.

Vivamos todos esta experiencia de fe, la casa del Padre se abre, que en ella nos sintamos hermanos, por eso dejando de lado las cosas que nos separa y divide vivamos la experiencia de hacernos agradables la vida, gocemos el estar juntos como familias, como amigos, como creyentes; experimentemos que para ser felices no son muchas las cosas que necesitamos, sino que una actitud positiva del corazón y la voluntad pueden lograr el  milagro. En La Tirana tenemos la gran oportunidad de reencontrados con mostros mismos, mirar con corazón agradecido que es mucho lo que hemos recibido y que con la fuerza que nos veinte de lo alto somos vencedores sobre los males que nos puedan aquejar. Junto a la imagen de la Virgen nos sabemos hijos pequeños  anhelantes de ternura, los mismos que en la ciudad parece que no necesitamos de nadie y nos ahogamos en autosuficiencia, junto a la Virgen y en la fila con otros hermanos nos sentimos purificar con esas lágrimas que afloran en nuestros ojos y como fruto de un corazón que es capaz de conmoverse. Sí, grandes milagros se viven en La Tirana, gocemos estos días que nos renuevan, reconfortan y nos dan fuerza para seguir en la tarea de todos los días, quiera Dios sin olvidarnos que somos sus hijos y que entre mostró somos hermanos.

¡Que alegría cuando me dijeron, vamos a la Casa del Señor!.