Dignidad del Trabajo


Lunes 29 de Abril, 2019

El próximo miércoles celebraremos el Día del Trabajo, en la Iglesia la fiesta de San José Obrero.

Como Obispo hago llegar mis saludos a todos los hombres y mujeres de nuestra región que cada día desarrollando sus talentos y capacidades en el trabajo, van realizando sus vidas y contribuyen a la grandeza del país.

A través de estas líneas quiero invitarles a con una mirada de fe contemplar el trabajo de cada día, poder entrar de alguna manera en la espiritualidad del trabajo.

En el libro del Génesis leemos que Dios entregó el jardín del edén al  hombre para que “lo guardara y lo cultivara”. El trabajo es por lo tanto consecuencia de este cultivar y dominar la tierra. La Iglesia halla aquí el fundamento según el cual el trabajo constituye una dimensión fundamental de la existencia humana sobre la tierra. El trabajo es un don de Dios y un bien del hombre. Se  nos dirá que es un bien arduo por las dificultades que lleva consigo, con todo como dijo Juan Pablo II “El trabajo debe ayudar al hombre a hacerse mejor, espiritualmente más maduro, más responsable, para que pueda realizar su vocación sobre la tierra. El trabajo debe ayudar al hombre a ser más hombre. El trabajo aún con sus componentes de fatiga de monotonía, de obligatoriedad, le ha sido dado al hombre, antes del pecado precisamente como instrumento de elevación, de perfeccionamiento del cosmos, como plenitud de su personalidad, como colaboración a la obra creadora de Dios”.

Muchas veces el querer de Dios queda oscurecido en el campo del trabajo tanto por las injusticias y arbitrariedades que se cometen con el trabajador como por las veces que el trabajo no es realizado de la manera correcta ni en el  ambiente más adecuado.

El creyente procurará hacer sus tareas bajo la mirada de Dios, dando gracias por la posibilidad que tiene de ser parte en la tarea creadora y conservadora del mundo, por tener la posibilidad de desarrollar su vida y sacar adelante a los suyos. La Iglesia invita a sus hijos a cuidar el trabajo, a ser solidarios, a estar unidos. Invita también a los empresarios a ser generosos en el mantener las fuentes de trabajo  a ser creativos en el buscar nuevas formas de producir y crear nuevos empleos y a la práctica de la justicia sabiendo valorar y retribuir por el trabajo realizado.

Queridos trabajadores y trabajadoras que en Cristo encuentren siempre su modelo y aliado que en El encuentren la fuerza para realizar sus labores cada día. Que el trabajo no les falte y que Dios bendiga las obras de sus manos e inteligencia.